Viernes, 5 de Octubre de 2007

Los documentos robados en la Biblioteca Nacional ascienden a 19

Algunos de los sustraídos, ya localizados, se vendieron en subastas públicas organizadas en distintos países

EFE ·05/10/2007 - 16:59h

EFE - Fachada de la Biblioteca Nacional. EFE

Los documentos robados en la Biblioteca Nacional fueron 19 y no dos, como se creía en un principio, según informaron a Efe fuentes de la investigación. Algunos de los sustraídos, ya localizados, se vendieron en subastas públicas organizadas en distintos países.

Esos 19 grabados habrían sido "arrancados", según las fuentes, de diez libros de la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional, y los que tendrían mayor valor serían los dos mapamundis de los que se tenía constancia su robo -que ya han sido localizados en Australia- y que formaban parte de la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo "Cosmografía".

En un primer momento, se tuvo conocimiento del robo de estos dos grabados el pasado mes de agosto, pero días después se descubrió que también habían sido sustraídas otras 17 páginas de otros libros de la misma sala.

Los agentes del Grupo del Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, encargados de la investigación, sospechan que la persona que sustrajo los dos mapamundis también robó los otros documentos.

Fuentes de la investigación identificaron al presunto autor del robo como César Gómez Rivero, de 60 años, un ciudadano español de origen uruguayo y residente en Argentina.

Los investigadores están intentado averiguar la "ruta" seguida por los documentos y si podría estar implicada una segunda persona en los hechos, ya que posiblemente el autor de la sustracción no fue quien "colocó" en el mercado los documentos para su venta en subastas.

Los agentes de la Guardia Civil han solicitado a las fuerzas de seguridad de los países en los que se han subastado los documentos que los intervenga para que sean devueltos a España.

Los investigadores sospechan que las personas que adquirieron los grabados e ilustraciones no conocían su procedencia ilícita.