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Viernes, 4 de Mayo de 2012

Reparación del LCA con autotrasplante es mejor en atletas jóvenes: estudio

Reuters ·04/05/2012 - 16:31h

Por Andrew M. Seaman

Un equipo sugiere que los atletas jóvenes que necesitan una reparación quirúrgica de los ligamentos de la rodilla evolucionan mejor en el largo plazo con un autotrasplante que con tejido de donante.

El ligamento cruzado anterior (LCA) une los huesos superiores e inferiores de las piernas y estabiliza la rodilla. Su desgaste es mayor en los deportistas que realizan detenciones y cambios de dirección bruscos, como los basquetbolistas.

El nuevo estudio respalda investigaciones previas que habían sugerido que cuando esas lesiones ocurren, lo mejor sería utilizar el tejido del paciente para reparar el LCA, recordó la doctora Cassandra Lee, deportóloga de la University of California, en Davis, y que no participó del estudio.

Habitualmente, el tejido para el autotrasplante se obtiene de los tendones isquiotibiales o del tendón patelar. La alternativa, un alotrasplante, es tejido cadavérico.

El equipo de la Academia Militar de West Point evaluó a los integrantes de las promociones 2007 a 2013 con una reconstrucción LCA antes de ingresar a la academia. Los alumnos tenían entre 18 y 23 años.

El doctor Brett Owens, autor principal del estudio y jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica del Hospital Militar Keller, en West Point, comentó que con su equipo comenzaron a investigar tras advertir un aumento de las reconstrucciones con alotrasplantes que habían fallado.

El equipo identificó 120 cadetes con 122 reconstrucciones del LCA en total.

En 106 casos se habían utilizado autotrasplantes, mientras que el resto se habían realizado con un alotrasplante. Los autores comprobaron que 20 reconstrucciones fallaron, lo que quiere decir que los cadetes necesitaron una nueva cirugía al año y medio de comenzar la academia.

En 13 de esas reconstrucciones fallidas se había utilizado tejido del propio cadete y en siete, tejido cadavérico (el 44 por ciento de las reconstrucciones con tejido de donante).

Los cadetes con una reconstrucción del LCA con un alotrasplante fueron casi siete veces más propensos a necesitar una segunda cirugía que aquellos tratados con su propio tejido.

El equipo observó también que las reconstrucciones con alotrasplantes fallaron mucho antes que las reparaciones con autotrasplantes. Por esto, en American Journal of Sports Medicine recomienda el uso de los autotrasplantes en los atletas jóvenes.

Cada año, en Estados Unidos se producen unas 150.000 lesiones del LCA, según estima la Sociedad Estadounidense de Ortopedia para la Medicina del Deporte. Una cirugía reconstructiva cuesta entre 5.000 y 7.000 dólares.

Lee señaló a Reuters Health que el estudio es "impecable" porque los cadetes estaban en un ambiente muy controlado. Todos deben reunir ciertas características físicas para ingresar a la academia, donde realizan niveles similares de actividad física.

El doctor Benjamin Ma, jefe de medicina deportiva y del servicio de hombro de la University of California, en San Francisco, comentó que existen otras opciones para reparar el LCA.

Ma, que no participó del estudio, explicó que el tratamiento depende no sólo de la edad y el nivel de actividad física del paciente, sino también del deporte que practica. Y dijo que la persona que no juega fútbol o baloncesto puede optar por no hacerse una reconstrucción.

En ese caso, los tratamientos disponibles incluyen el reentrenamiento muscular, el acondicionamiento de los isquiotibiales, los ejercicios de estabilidad, la modificación de las actividades físicas y hasta el uso de una ortesis.

Lee insistió en la importancia de destinar el tiempo adecuado a la recuperación.

FUENTE: American Journal of Sports Medicine, online 24 de abril del 2012