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Viernes, 4 de Mayo de 2012

Los niños que crecen en tambos tendrían menos alergias: estudio

Reuters ·04/05/2012 - 16:16h

Por Kerry Grens

Un estudio de Europa revela que los niños que crecen en granjas y tienen contacto con las vacas y su leche son menos propensos a tener alergias y asma que los chicos que viven cerca, pero no en una granja.

Esto permite identificar, por lo menos parcialmente, qué es lo que protegería del asma y las alergias a algunos niños que crecen en zonas rurales.

"La naturaleza nos está enseñando algo", dijo el doctor James Gern, especialista en alergias infantiles de la Facultad de Medicina de la University of Wisconsin, en Madison, quien no participó del estudio.

"La gente creció con animales y en el campo durante siglos y, quizás, nuestro sistema inmunológico está adaptado para funcionar normalmente en ese ambiente", agregó.

Los autores entrevistaron a los padres de unos 80.000 niños criados en zonas rurales de Alemania, Suiza y Austria.

Más de 9.600 niños crecieron en una granja, 18.000 niños visitaban las granjas de otras personas y 52.000 nunca habían ido a una granja.

En esas regiones, las granjas son familiares y a menudo incluyen una gran variedad de plantas y animales, a diferencia de los criaderos de Estados Unidos, según explicó Sabina Illi, autora principal del estudio, del Grupo de Investigación de Asma y Alergias de la Universidad de Múnich, en Alemania.

El 11 por ciento de los niños criados en granjas era asmático, comparado con el 16 por ciento de los chicos que las visitaban y el 18 por ciento de los que nunca las habían visitado.

Para la rinitis alérgica, las cifras fueron, respectivamente, del 5, el 11 y el 15 por ciento. Y las sibilancias y el eccema también fueron menos frecuentes en los niños criados en granjas que en los otros dos grupos, según publica el equipo en Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Para determinar cuál podría ser el factor asociado con esa protección en el ambiente rural, el equipo entrevistó a un subgrupo de padres.

Tener contacto con vacas y paja y beber leche ordeñada estuvo asociado con un 21-26 por ciento menos riesgo de desarrollar asma que en los niños sin esas exposiciones.

Los pequeños que tenían contacto con vacas y bebían su leche tenían menos probabilidad también de desarrollar rinitis alérgica.

Para Illi, es posible que ni las vacas ni la paja provoquen esta reducción del riesgo, pero sí podrían ser los microbios cercanos.

Este y otros estudios sugieren que "la exposición a los microbios no patogénicos sería una parte importante de la educación del sistema inmunológico", dijo Gern.

El experto consideró que la relación entre la paja y el asma podría indicar que la exposición a ciertas plantas también beneficia a los niños, pero indicó que el contacto con las vacas, su leche y la paja sólo explicaría la mitad del efecto protector identificado.

FUENTE: Journal of Allergy and Clinical Immunology, online 23 de abril del 2012