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Viernes, 4 de Mayo de 2012

Auserón, travieso y familiar, desnuda en Madrid las raíces de Juan Perro

EFE ·04/05/2012 - 01:15h

EFE - El cantante y guitarrista Santiago Auserón, "Juan Perro", durante el concierto de esta noche en Madrid, donde presenta su último trabajo 'Río negro'.

Santiago Auserón, el último Premio Nacional de Músicas Actuales, se ha presentado esta noche en Madrid en un recinto familiar, con un formato apenas vestido con su voz y dos guitarras y sin más alicientes que su ánimo travieso y dicharachero para arropar el repertorio de su avatar artístico, Juan Perro.

"Gracias por acercaros en una tarde lluviosa pero agradable", ha dicho el cantante en su primera intervención, olvidando que la cita coincidía además con las celebraciones callejeras por la victoria del Real Madrid en la Liga de fútbol de Primera División.

La coincidencia de los eventos, con ríos madridistas por el centro de la ciudad, ha convertido la sala Joy Eslava en una pequeña e irredenta ínsula de poesía musical, con varios centenares de seguidores acérrimos de Auserón que rondaban la cuarentena y que, todo sea dicho, se conservaban peor que el anfitrión, que cuenta ya más de cincuenta.

Éste, sentado durante casi toda la noche y acompañado por el guitarrista Joan Vinyals, ha ofrecido un distendido concierto de cerca de dos horas llenas de chanzas y comentarios, con el espíritu de una reunión de amigos y las incursiones sonoras e inesperadas de un cable travieso.

Pocos minutos después de las nueve de la noche y tras la cálida actuación de La Negra, Auserón, ataviado con un sombrero, corbata y un traje oscuro, ha saltado al escenario y ha explicado en primer lugar el título de la gira, "Casa en el aire".

"Quizás sea por el lugar donde quisimos echar raíces hace ya 20 años, a diferencia de lo que hacen los banqueros, que se llevan el aire a casa", ha dicho el zaragozano, recordando el tiempo transcurrido desde que abandonó Radio Futura y se enfrascó en su aventura en solitario como Juan Perro.

La novedad la ponía su más reciente trabajo, "Río Negro" (2011), el último de una lista de cinco álbumes bajo este seudónimo, que han sonado por igual a lo largo del concierto, ofreciendo una panorámica de sus indagaciones sobre los nexos posibles entre la tradición musical española y la negro-americana, en concreto, con el son cubano y el jazz estadounidense.

Así ha arrancado su concierto, mirando y reverenciando las figuras de Joe Strummer y Compay Segundo, a los que ha dedicado respectivamente "José Rasca" y "El carro", abriendo -ha dicho- "las puertas y ventanas de la casa" al negro, antes de pasar a otros colores.

"Poco talento", una canción casi genética surgida de su anecdotario familiar y de la figura de su abuela Inocencia, le ha servido para acercarse más a su público, que le ha devuelto los primeros aplausos fuertes de la noche.

Después ha sido el turno de "Río negro", la canción que titula el disco del que más se enorgullece, según confesó recientemente a Efe, a la que han seguido "Girasoles robados" y "El ala rota".

Auserón y su expresiva voz, a ratos mascada, a ratos liviana y saltarina de agudos a graves, había sumido ya al público en este punto en unas coordenadas geográficas cercanas y, a la vez, tan lejanas como Nueva Orleans o el Malecón de La Habana.

Durante "Obstinado en mi error", el cantante se ha visto obligado a interrumpir su interpretación, pedir disculpas y solicitar una serie de cambios para subsanar la distorsión que introducía el mencionado cable de marras, antes de retomar el tema desde el principio entre aplausos.

"Pies en el barro", "El mirlo del pruno" y la inédita "Ámbar", "otra fábula sobre animalitos", han dado paso a "No más lágrimas", probablemente la canción más ovacionada de la noche, con Auserón en pie y cantando a pulmón, sin micrófono.

"Un día tarde", por lo del 2 de mayo, ha llegado "Malasaña", con la que ha recorrido las calles del castizo barrio madrileño, antes de embarcarse en un brioso duelo de guitarras con Vinyals, al hilo de "La nave estelar".

Después ha afrontado el tramo final del concierto, en el que ha incluido algunos de sus temas más conocidos, como "Charla del pescado", "Reina zulú" o "Perro flaco", además de una propina, "Negril", del disco "Raíces al viento" que hace casi dos décadas puso en danza a Juan Perro.