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Lunes, 23 de Abril de 2012

Sant Jordi se impone por un día a la crisis

EFE ·23/04/2012 - 18:48h

EFE - Aspecto que ofrecen hoy las Ramblas de Barcelona, con motivo de la festividad de Sant Jordi.

¿Crisis? ¿Qué crisis? Por un día, Cataluña ha abandonado la sensación de zozobra que vive desde hace muchos meses y se ha lanzado a la calle, a pesar de las nubes y el viento, en busca de un libro y una rosa, cumpliendo la vieja tradición de Sant Jordi, que ha vuelto a caer en laborable.

Miles de personas recorren desde primeras horas de la mañana las principales vías urbanas de las ciudades catalanas, siendo especialmente notoria la afluencia en los aledaños de la barcelonesa plaza de Catalunya, donde es fácil cruzarse con Mario Conde y Mario Vaquerizo, pero también con Eduardo Mendoza, Almudena Grandes o Álvaro Pombo.

Especialmente concurrido desde las diez de la mañana ha estado el tenderete ocupado por Carlos Ruiz Zafón, cual rey mago, en Gran Via-Paseo de Gràcia, con algunas seguidoras acérrimas que le han esperado desde las 07.30 horas.

En las colas que ha habido durante todo el día se mezclaban españoles con norteamericanos, italianos e incluso un polaco con la primera edición polaca de "El prisionero del cielo".

Con una cámara de fotos en ristre, jóvenes lectoras se acercaban ilusionadas al italiano Federico Moccia, quien vive su quinto Sant Jordi, una fiesta que ha calificado de "bellísima" y que disfruta "como el primer día".

Con el brazo imparable, Eduardo Mendoza ha firmado centenares de libros, unos cuatro o cinco por minuto, tanto de su última novela, "El enredo de la bolsa y la vida", como de otros ejemplares antiguos, incluso uno de 1985 de "La cripta embrujada".

En cambio, Enrique Vila-Matas estaba más tranquilo, firmando al lado de todo tipo de escritores, "también de algún delincuente", en referencia a "Dani el Rojo", así como de periodistas como Xavier Sardà, que ha estampado muchas firmas en su "Mierda de infancia".

Albert Espinosa, el triunfador del Sant Jordi de 2011, ha vuelto a las andadas y centenares de personas se le han acercado para pedirle nuevas firmas. "Estoy muy feliz. El año pasado fue brutal, pero este año la sensación también es muy chula, con más de 400.000 ejemplares vendidos en 18 países de 'Si tu me dices ven lo dejo todo, pero dime ven'", ha precisado.

El norteamericano Chuck Palahniuk, en su primer Sant Jordi, ha tenido una intensa actividad, igual que el divulgador Eduard Punset.

Como ya es habitual en los últimos años, se forman, asimismo, colas larguísimas ante los denominados autores mediáticos, siendo en esta ocasión uno de los triunfadores el promotor y cantante Mario Vaquerizo, protagonista de un "reality" televisivo que, a juzgar, por los gritos que provoca entre sus fans tiene mucho éxito.

Los flashes de las máquinas de fotos no han parado a su alrededor, donde también eran notorias las latas de cerveza que iba vaciando a medida que avanzaba la jornada.

Otra de las que ha atendido a numerosos seguidores ha sido la inefable Ana García Obregón que reconocía: "menos mi mano, todo está yendo genial y fenomenal en esta fiesta tan bonita, que sirve para olvidar la crisis y que debería celebrarse en toda España".

La gastronomía ha tenido, asimismo, su papel con insignes representantes, bolígrafo en mano, firmando sus obras, desde Ferran Adrià o Isma Prados a Ada Parellada.

Otros autores que disfrutan especialmente de la fiesta son los que escriben en catalán, con Josep Maria Espinàs de decano, puesto que a sus 85 años ha comentado hoy que llevaba 58 jornadas de Sant Jordi.

Jose Oliva/Irene Dalmases