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Sábado, 21 de Abril de 2012

Lelly y Masotti ponen imagen al sonido más importante del siglo XX en la exposición "MusiKe"

EFE ·21/04/2012 - 12:36h

EFE - Fotografía de la exposición "MusiKe".

Silvia Lelli y Roberto Masotti son, probablemente, los fotógrafos escénicos más importantes de Italia pero, sobre todo, "una unidad indivisible" en su objetivo de "retratar igual que se escucha" a quienes han hecho historia en la música, imágenes que exponen en España por primera vez en "MusiKe".

Setenta y seis de los centenares de fotos que han hecho en 30 años de profesión habitan ahora en las salas remozadas del Instituto Italiano (IIC) con el título de "MusiKe" (todas las músicas) ordenadas, según explican en una entrevista con Efe, como un recorrido personal y evocador, no cronológico.

Lelli (1950) y Masotti (1947), durante 20 años los fotógrafos oficiales del Teatro de la Scala, se conocieron de niños en su Ravenna natal y desde entonces su unión vital, sentimental y profesional es tal que firman a dúo sus imágenes, sin identificarlas nunca individualmente, ni siquiera con la fecha.

Los artistas, que protagonizan el segundo encuentro de "Parejas en el Arte" que organiza el IIC tras el de Botto y Bruno, han querido recuperar de entre unas 100 fotografías las 76 que, a su juicio, construyen su "ligera utopía", su mirada transversal por la creación musical de todos los géneros.

Carlos Santana, Luigi Nono, Paco de Lucía, Astor Piazzolla, Claudio Abbado, Lou Reed, Keith Jarret, Giancarlo Cardini, Riccardo Muti, Miles Davis, Yo-Yo Ma, William Forsythe o Carlos Kleiber, son algunos de los habitantes de su universo de gestos, "signos de un tiempo musical continuamente presente".

"Es un lenguaje que dialoga con la música y, por extensión, con las artes interpretativas. Son combinaciones inesperadas de instrumentos, de personajes, de miradas", detallan.

Así se puede encontrar en una composición a Frank Zappa frente a Frank-Peter Zimmermann, un violonchelo frente a un piano, "un movimiento de mano frente a otro de cabeza" que sugiere "un salto de categorías en el que lo importante es el paisaje musical".

Wladimir Horowitz es muy importante para ellos porque capturaron el momento en el que salía del escenario de la Scala, con un sencillo ramo de flores en las manos, en el que fue su último concierto allí: "solo le habíamos seguido esa temporada y fueron dos disparos, que fueron los que pudimos hacer, y ahí está ese momento único", dicen.

Están "muy contentos" con el recorrido que propone "MusiKe", que se completa con dos vídeos sobre su proceso creativo, porque les representa "muy bien, tanto en la unidad indisoluble del concepto artístico como en el personal".

Pero Lelli sí se diferencia de Masotti porque ella "nunca, nunca" está contenta con las fotos que dispara, y que no quiere identificar porque "no se acuerda", se ríe.

No obstante, admiten, a regañadientes, que la foto más antigua, de Paul Gonsalves, la hizo él, y la más moderna, de la obra de Pina Bausch "Kontakthof", es obra de Lelli.

Esta última está hecha con cámara digital, una tecnología con la que no solo no están enfrentados sino encantados.

"Con lo digital no ha cambiado nada respecto al momento de disparar. La luz entra y en vez de ir a la película va a los sensores. La foto se sigue 'haciendo' en la cabeza del fotógrafo. La verdadera revolución es el revelado", explica Lelli.

A Masotti le parece que hay "cierto esnobismo" en quienes, como hizo recientemente Jessica Lange en Madrid, denostan lo digital: "para retratar la ópera, por ejemplo, es una bendición porque la técnica permite 'entrar' en la oscuridad".

"Nuestra generación es muy afortunada porque hemos tenido el privilegio y la oportunidad de trabajar con ambas técnicas. No se pueden perder posibilidades en estos tiempos", añaden casi al unísono.