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Miércoles, 18 de Abril de 2012

Traductores en salas emergencia EEUU limitarían errores médicos

Reuters ·18/04/2012 - 14:53h

La presencia de traductores profesionales en las salas de emergencia para asistir a los pacientes que no hablan inglés ayudaría a limitar posibles errores de comunicación, según revela un estudio realizado en Estados Unidos.

El estudio, realizado en dos salas de emergencia pediátricas y publicado en Annals of Emergency Medicine, halló que errores que podrían tener "consecuencias clínicas", como dar la dosis de medicación incorrecta, eran hasta dos veces más frecuentes si no había intérpretes o si el traductor era amateur.

"Los hallazgos documentan que los errores de interpretación con posibles consecuencias clínicas son mucho más frecuentes cuando hay un traductor improvisado o no hay intérprete, comprado con un intérprete profesional", dijo el investigador Glenn Flores, del Centro Médico de la University of Texas, en Dallas.

Alrededor de 25 millones de residentes estadounidenses tienen un nivel limitado de inglés, lo que significa que hablan el idioma en un nivel por debajo de "muy bien".

Por ley, los hospitales de Estados Unidos que reciben fondos federales tienen que ofrecer algún tipo de ayuda de traducción para esos pacientes. Eso puede incluir a un intérprete profesional que trabaje para el hospital o brinde servicios de traducción por teléfono o video.

Estudios hallaron que a los pacientes les gusta tener un traductor disponible, y que eso mejoraría la atención y reduciría los costos, al evitar pruebas innecesarias, por ejemplo.

Pero no estaba claro cuán bien se desempeñaban los intérpretes profesionales comparado con los amateur, o con la ausencia de traductor.

La presente investigación se basó en 57 familias observadas en una de dos salas de emergencia pediátricas de Massachusetts. Todas eran hispanoparlantes de origen y 20 familias habían recibido ayuda de un intérprete profesional.

Diez de las familias no recibieron ninguna ayuda de traducción y 27 tuvieron a disposición a un traductor no profesional. Los motivos de la diferencia no estaban claros.

Cuando hubo disponibles intérpretes entrenados, el 12 por ciento de los errores de traducción pudieron haber implicado riesgos para la salud de un niño. Pero cuando el intérprete era alguien como un miembro de la familia o algún empleado bilingüe del hospital, entre el 20 y el 22 por ciento de sus errores de traducción eran potencialmente riesgosos.

En un ejemplo brindado en el estudio, un intérprete amateur -amigo de la familia del paciente- le dijo al médico que el pequeño no estaba tomando ninguna medicación y que no presentaba alergias a fármacos. Pero el amigo de la familia no había consultado eso realmente a la madre para saber si era verdad.

Aún quedan algunas dudas sobre los intérpretes profesionales, como si es más efectiva la presencia física al momento de la consulta que la asistencia telefónica o por video, y cuáles son las medidas más costo-efectivas, dijo Flores.

Otro tema es el entrenamiento, incluido cuánto es suficiente.

Los errores fueron menos comunes cuando los intérpretes tenían 100 horas de entrenamiento o más. En esos casos, sólo el 2 por ciento de sus yerros de traducción tuvieron el potencial de generar algún daño en los niños.

Pocos programas de entrenamiento para intérpretes médicos brindan al menos 100 horas de entrenamiento, dijo Flores. Incluso cuando los hospitales realizan sus mismos programas, las horas varían ampliamente.

"Estos resultados sugieren que requerir al menos 100 horas de entrenamiento a los intérpretes tendría un impacto importante en la reducción de los errores de interpretación y sus consecuencias sobre la atención médica, además de mejorar la calidad de la asistencia y la seguridad del paciente", escribieron los autores.