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Lunes, 16 de Abril de 2012

La epilepsia refractaria sería autoinmune

Reuters ·16/04/2012 - 18:20h

Por Anne Harding

Una gran cantidad de pacientes con convulsiones clínicamente incontrolables padecería epilepsia autoinmune, según sugiere la revisión de una serie de casos publicada en Archives of Neurology.

De los 32 pacientes con epilepsia refractaria posiblemente autoinmune, 22 mejoraron con inmunoterapia, incluidos 18 que no tuvieron más convulsiones.

"Estamos hablando de una enfermedad que se puede revertir", dijo el doctor Sean J. Pittock, de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, y autor principal del estudio.

Aunque no se trata de un ensayo aleatorizado controlado, "es una prueba muy convincente de clase 4", precisó el doctor Gregory K. Bergey, de la Facultad de Medicina de la Johns Hopkins University, en Baltimore, y autor de un editorial sobre el estudio.

"El porcentaje que dejó de tener convulsiones fue mayor que el esperado con un nuevo fármaco o algo parecido", añadió.

Con estos resultados, Bergey consideró que los neurólogos deberían tener en cuenta una probable etiología autoinmune en pacientes epilépticos que no responden a la terapia habitual.

Un tercio de los pacientes con epilepsia tienen convulsiones aunque el tratamiento sea el indicado, según comenta el equipo de Pittock. Cada vez hay más pruebas de que algunos de esos pacientes tendrían una enfermedad autoinmune.

En los 32 pacientes estudiados, el equipo sospechó de una posible causa autoinmune debido a que el 91 por ciento portaba anticuerpos neurales; que el 31 por ciento tenía líquido cerebroespinal inflamatorio (CSF, por sus siglas en inglés) y el 63 por ciento presentaba signos de inflamación en las imágenes por resonancia magnética.

El 81 por ciento no había respondido en ensayos con por lo menos dos antiepilépticos.

Cinco pacientes no recibieron inmunoterapia. Dos de ellos la rechazaron; dos recibieron antiepilépticos que controlaron los síntomas, y uno no tuvo más convulsiones después del tratamiento de un carcinoma papilar de tiroides.

El resto de los pacientes recibió inmunoterapia IV con metilprednisolona (12 pacientes), inmunoglobulina (3) o combinaciones de esteroides, inmunoglobulina, ciclofosfamida y plasmaféresis (12). El seguimiento duró alrededor de 17 meses.

Cinco respondedores sufrieron recaídas durante el seguimiento; dos de ellos lograron controlar las convulsiones con dosis adicionales de inmunoterapia y antiepilépticos.

Quince pacientes con anticuerpos contra canales de potasio dependientes de voltaje respondieron a la inmunoterapia, como también lo hicieron tres de los cinco pacientes con anticuerpos neurales contra la enzima descarboxilasa del ácido glutámico (GAD65).

"Cuando existe una sospecha clínica de epilepsia autoinmune, hay que evaluar el CSF y realizar una pesquisa integral de los anticuerpos neurales", escribe el equipo de Pittock.

"Ante la misma sospecha, se justifica un ensayo de entre seis y 12 semanas con inmunoterapia (IVMP o IVIg diaria durante tres días y, luego, semanalmente) ante la falta de otras opciones terapéuticas. Una respuesta favorable también actuaría como prueba adicional de una etiología autoinmune", agrega.

Pittock aclaró que se desconoce cuánto debería durar el tratamiento inmunosupresor. El enfoque que adopta el equipo es un tratamiento inicial como Imuran (azatioprina), seguido de un intervalo cada vez mayor con la inmunoterapia pulsada para determinar si se pueden suspender los esteroides.

"El mensaje no debería ser que a todos los epilépticos hay que comenzar a tratarlos con esteroides. Queremos ser muy cautelosos porque no podemos promover un escenario en el que todos reciben fármacos que causan daño", dijo el experto.

Pittock consideró clave evaluar objetivamente a los pacientes antes y después del inicio de la inmunoterapia, en lugar de confiar en lo que el paciente manifiesta sobre el tratamiento.

FUENTE: Archives of Neurology, online 26 de marzo del 2012