Archivo de Público
Sábado, 14 de Abril de 2012

Una procesión nocturna en Halifax marca el centenario de la trágica noche del Titanic

EFE ·14/04/2012 - 22:23h

EFE - Fotografía cedida por el museo marítimo South Street Seaport de Nueva York (EEUU), en donde se puede ver uno de los planos originales de la cubierta de primera clase del transatlántico Titanic, que cumple este sábado un siglo de su hundimiento. EFE/Archivo

Halifax se prepara para recordar a partir de la noche de hoy la tragedia del Titanic con dos grandes actos, una vigilia nocturna y una ceremonia en el cementerio en el que están enterradas muchas de las víctimas del naufragio.

Las huellas del hundimiento del Titanic son claramente visibles en la ciudad canadiense, 100 años después del momento el que el orgulloso transatlántico británico chocó contra un iceberg en el medio del Atlántico, lo que causó una de las tragedias marítimas más conocidas de la historia.

Quizás la más visible es el cementerio de Fairview Lawn, donde están enterradas 121 víctimas del naufragio, más que en ningún otro cementerio del mundo, y al que hoy se acercaron decenas de personas para visitar las tumbas de aquellos viajeros, muchas de ellas sin nombre porque los restos que reposan allí nunca fueron identificados.

Las tumbas están colocadas de forma que recuerdan la proa de un barco e incluso en la parte frontal existe un amplio espacio vacío, que las separa del resto de lápidas, para representar la montaña de hielo flotante que acabó con el mito del barco insumergible.

Una de las tumbas más visitadas de Fairview Lawn es la del niño que hasta el 2007 yació sin identificar y que ahora se sabe que contiene los restos de Sidney Leslie Goodwin, que era inglés y viajaba en tercera clase con su familia, que también pereció en el desastre.

Hoy, Jane Patricia Maidens, una habitante de Halifax, colocó una moneda de un centavo sobre la lápida de la tumba de Sidney, un gesto que se ha convertido ya en una práctica.

"Es una muestra respeto y amor" dijo Maidens a Efe, a la vez que reconocía que aunque vive desde hace años en Halifax, hoy era la primera vez que acudió al cementerio donde están las víctimas del Titanic.

"En Gran Bretaña, en el pasado, solían poner centavos sobre los ojos de las personas cuando morían. Pero también sirve para mandarles buenos deseos en su viaje, especialmente a un niño" continuó.

Su esposo, Gerry Maidens, añadió que el día de hoy es quizás el más adecuado "para mostrar respeto a los que murieron en el hundimiento".

Jane y Gerry serán dos de las miles de personas que en la noche de hoy asistirán a las ceremonias oficiales de Halifax en conmemoración del hundimiento del Titanic.

A partir de las 19.30 hora local (23.30 GMT) de hoy, una procesión encabezada por la Policía Montada de Canadá y un coche fúnebre tirado por caballos, y a la que se espera asistan miles de personas, recorrerá el puerto de la ciudad al que hace 100 años fueron traídos los cadáveres de centenares de víctimas del naufragio.

La procesión llegará hasta el centro histórico de Halifax donde se ha establecido un escenario en el que actores y cantantes representarán la trágica historia de la lujosa embarcación que en su día se consideró insumergible.

Y poco después de medianoche, el momento en el que llegó el último mensaje de auxilio del Titanic, los congregados mantendrán un minuto de silencio en honor a las víctimas del naufragio.

Al mismo tiempo se lanzarán al cielo bengalas en recuerdo de las que la tripulación del transatlántico utilizó para marcar su última posición.

"El hundimiento del Titanic marcó la ciudad" dijo a Efe Kyla Friel, encargada de la coordinación de los eventos que este fin de semana se desarrollarán en Halifax.

"Fue la primera de una serie de tragedias que forman parte de Halifax. Cinco años después del hundimiento del Titanic se produjo la explosión en el puerto del barco francés SS Mont Blanc, que destruyó gran parte de la ciudad y mató a más de 2.000 personas. Y en 1998, el accidente del avión de Swissair", explicó.

Tanto para Gerry como Jane Maidens, la tragedia del Titanic representa más que la simple muerte de más de 1.500 personas.

Gerry, una antiguo policía y paramédico de Toronto, no puede olvidar "la valentía de los que se quedaron hasta el final".

"Los integrantes de la orquesta, que se quedaron y tocaron hasta que se hundió. Y especialmente los que se quedaron en las calderas para permitir que la energía eléctrica continuase el máximo posible. Realmente individuos con mucho valor" dijo Gerry.

"Para mi muestra cómo hemos cambiado, porque había tal distinción de clases. Simplemente porque no se tenía el dinero que la primera clase tenía, morías de forma inmediata. Así solía ser. Estoy feliz que ya no es tanto así" señaló Jane.