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Martes, 10 de Abril de 2012

Estudio asocia obesidad materna con autismo y trastornos del desarrollo infantil

Reuters ·10/04/2012 - 18:24h

Por Andrew M. Seaman

Un estudio sobre pares de madres e hijos de California reveló que los niños de mujeres obesas son más propensos a que se les diagnostique autismo o retrasos del desarrollo asociados que a los hijos de mujeres más delgadas.

La investigación, realizada para determinar los efectos de distintas enfermedades metabólicas maternas, como la diabetes o la hipertensión, en el desarrollo cognitivo de sus hijos, permitió detectar que el nexo más sólido estaba entre la obesidad y los trastornos autistas.

Además, los autores hallaron relación entre otras enfermedades maternas y retrasos del desarrollo infantil.

Aunque el estudio no prueba que existe una relación causal entre los trastornos, el equipo, que publica los resultados en la revista Pediatrics, advierte que aun la posibilidad es preocupante dado el crecimiento de la obesidad en Estados Unidos.

"Si hay algo que uno pueda hacer para sentirse más saludable, aquí las madres tienen otro motivo para hacerlo", dijo Paula Krakowiak, investigadora de la University of California en Davis.

El equipo de Krakowiak estudió a 1.004 niños de entre 2 y 5 años, que habían nacido en California y estaban participando de un estudio de la universidad.

Quinientos diecisiete de ellos tenían un trastorno del espectro autista y 172 tenían algún retraso del desarrollo. Para el estudio, el equipo confirmó los diagnósticos con una segunda evaluación en el Instituto MIND de la universidad.

Las formas más leves del autismo, como el síndrome de Asperger y los problemas asociados, forman el "espectro" de los trastornos autistas. Cualquier alteración de alguna de las áreas cognitivas asociadas con el autismo es considerada un retraso del desarrollo.

Cuarenta y ocho niños con un trastorno del espectro autista eran hijos de mujeres con diabetes tipo 2 o gestacional, mientras que 111 tenían la madre obesa y 148, con algún tipo de enfermedad metabólica, como la hipertensión.

Entre los niños con retraso del desarrollo, 20 eran hijos de mujeres con diabetes tipo 2 o gestacional; 41, de mujeres obesas, y 60, de mujeres con alguna enfermedad metabólica.

La conexión entre la diabetes materna y el autismo infantil no fue tan significativa como la relación entre la obesidad u otras enfermedades metabólicas y el autismo infantil.

Los retrasos del desarrollo estuvieron asociados con la obesidad y la diabetes, como así también con cualquier otra enfermedad metabólica.

"Definitivamente, existe una relación y se suma a los motivos para encontrar cómo reducir las tasas de obesidad o de diabetes y para esforzarse aún más en modificar el estilo de vida", dijo Krakowiak.

Los resultados surgen tras la publicación de un informe de los CDC en el que se estima que uno de cada 88 niños estadounidenses tiene un trastorno del espectro autista. Esa cifra revela un aumento del 25 por ciento con respecto al último informe publicado en el 2006.

En tanto, el equipo de Krakowiak señala que casi el 60 por ciento de las estadounidenses en edad reproductiva (entre 20 y 39 años) tiene sobrepeso, que un tercio tiene obesidad y que el 16 por ciento padece síndrome metabólico, una constelación de síntomas que eleva el riesgo cardíaco.

Y aunque nadie puede responsabilizar a la creciente epidemia de obesidad del país de la prevalencia del autismo, Krakowiak comentó que el paralelismo llamó su atención.

"Fue algo que también tuve en cuenta. Sabía que las tasas de obesidad y diabetes estaban aumentando, igual que la de autismo", indicó.

Independientemente de si la relación es sólida o no, algunos expertos consideran que existen suficientes pruebas como para alentar a las futuras madres a cuidar la salud.

FUENTE: Pediatrics, online 9 de abril del 2012