Viernes, 5 de Octubre de 2007

El director turco Ferzan Ozpetek cierra el ciclo en su cine autobiográfico con "No basta una vida"

EFE ·05/10/2007 - 14:17h

EFE - El cineasta turco afincado en Italia Ferzan Ozpetek durante la entrevista con Efe para hablar sobre su nueva película, "No basta una vida", que llega este viernes a las pantallas españolas.EFE

Cuestiones universales hechas de experiencias personales construyen el cine del director turco afincado en Italia Ferzan Ozpetek, quien ha decidido "cerrar el ciclo" iniciado en su día con "El hada ignorante" y "Hamam, el baño turco", con su nueva cinta, "No basta una vida".

"Todos estos títulos encierran asuntos que me atañen de cerca", explica a Efe el cineasta durante su visita a España, que en este caso fija su mirada hacia un episodio de su vida en el que tuvo que aprender "cómo afrontar el dolor".

En "No basta una vida", que se estrena este fin de semana, Ozpetek indaga en la relación de un grupo de amigos de distinta edad, procedencia y sexualidad cuando han de enfrentarse a una inesperada separación.

Un relato "sin mensajes ni posicionamientos políticos" que evoluciona desde el reflejo de una burguesía acomodada -en la que la infidelidad y la crisis de los cuarenta reta a los personajes- hacia asuntos tan universales como los derechos civiles -como las uniones de hecho o la eutanasia-.

El guión de "no basta una vida" vuelve a ser un trabajo en común entre el director y Gianni Romoli, con quien firma la mayoría de sus películas y del que aprovecha sus más de 25 años de camaradería para crear este texto y a sus personajes, que demuestran que "la amistad está por encima del amor en muchas ocasiones".

Pero para Ozpatek la clave a la hora de crear una película llega al reunir a todos los actores para leer el guión, momento en que realiza importantes cambios en el texto e intenta así lograr una naturalidad siempre buscada en sus trabajos.

"Los actores dan en el clavo en cosas que ya aún ni he escrito. Son criaturas de otro mundo con un sexto sentido increíble", defiende el director turco, a quien la cinematografía italiana a acogido como propio tras vivir en el país transalpino durante 32 años.

"Quizá esa buena acogida se deba al hecho de haber incorporado algunas novedades a su producción que otros han repetido después", supone. Temas como la homosexualidad, común denominador en casi toda su filmografía desde que debutara con "Hamam, el baño turco" en 1997.

Aunque el director asegura no creer "en la palabra homosexualidad, sólo en la sexualidad de las personas", uno de los conflictos planteados en esta película entre una pareja del mismo sexo impulsó un encendido debate en Italia acerca de la legalización de la unión civil entre personas, con independencia de su sexualidad.

"Hoy día los políticos italianos son esclavos de las instituciones religiosas hasta tal punto que la propia Iglesia se maravilla de ello", asegura Ferzan Ozpetek, quien se sorprende del "enorme contraste" que supone condenar las uniones fuera del matrimonio y proclamar un sentimiento tan cristiano como el de proteger al más débil.

En "Un giorno perfetto", su nuevo proyecto que empieza a rodar en noviembre, Ozpetek se mantiene en Italia y aborda por primera vez una historia que él no ha escrito, a partir del libro de Melania Mazzucco.