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Miércoles, 4 de Abril de 2012

Un escalón ayudaría a rescatistas de baja estatura a realizar RCP

Reuters ·04/04/2012 - 18:33h

Por Amy Norton

Cuando un paciente realiza un paro cardíaco en un hospital, los médicos y los enfermeros le hacen reanimación cardiopulmonar (RCP), que incluye compresiones torácicas que necesitan ser lo suficientemente profundas como para llevar la sangre del corazón al resto del cuerpo.

Pero si el rescatista es de baja estatura y la víctima está en la cama del hospital, surge un problema: es difícil que pueda alcanzar la altura necesaria para presionar el tórax correctamente el pecho, por lo que el rescatista debe depender de la fuerza de la parte superior del cuerpo para poder realizarlas.

Suena lógico que brindar a los rescatistas un escalón resulte una herramienta útil.

No obstante, equipar todas las camas hospitalarias con un escalón demandaría un gasto, como opinó la doctora Dana P. Edelson, del Centro Médico de la University of Chicago y autora principal de un nuevo estudio.

De modo que los hospitales necesitarían conocer primero si el uso de escalones mejoraría la calidad de las maniobras de RCP.

Entonces, el equipo de Edelson les pidió a 50 profesionales de su centro, todos entrenados en RCP, que realizaran las compresiones torácicas sobre un maniquí. Cada uno hizo series de dos minutos parado sobre el piso de la habitación y, luego, sobre un escalón de 23 centímetros (cm) de altura.

El maniquí tenía un sensor que registraba la profundidad de las compresiones y otras características para determinar la calidad de la RCP.

En la revista Resuscitation, el equipo publica que los mejores resultados con el escalón se registraron con los rescatistas de menos de 1,70 metro de altura. En promedio, la profundidad de sus compresiones aumentó 1 cm, lo que sugiere que los rescatistas de baja estatura "obtendrían un gran beneficio" si usan un escalón.

En cambio, la profundidad de las compresiones de los rescatistas más altos aumentó sólo dos décimas partes de un centímetro debido al exceso en la inclinación del cuerpo.

Entre dos compresiones, el rescatista tiene que separarse lo suficiente del cuerpo del paciente para que el tórax "rebobine" y el corazón pueda volver a bombear sangre, según explicó Edelson. A una persona alta parada en un escalón le cuesta más llevar su peso hacia atrás.

"Ese efecto de la inclinación del cuerpo nos sorprendió un poco", dijo Edelson.

A partir de estos resultados, el equipo considera que sería "razonable" que los rescatistas con menos de 1,70 metro de altura utilicen un escalón. Independientemente de eso, Edelson recordó que siempre deberían bajar la cama del hospital.

Dado que el ensayo se realizó con maniquís, se desconoce si el uso de escalones permitiría salvar vidas. Pero los autores aseguran que la profundidad de las compresiones torácicas es lo que importa.

Durante un paro cardíaco, el corazón deja de bombear sangre al resto del cuerpo. A menudo, eso ocurre por un desorden de los latidos conocido como fibrilación ventricular.

Las compresiones torácicas de la RCP permiten que la sangre y el oxígeno sigan circulando por el organismo; aunque la única manera de que el corazón vuelva a bombear sin ayuda es con el uso de un desfibrilador o ciertos fármacos.

Aun así, el paro cardíaco suele ser fatal: sobrevive apenas alrededor del 17 por ciento de los pacientes hospitalarios que lo sufren.

FUENTE: Resuscitation, online 16 de marzo del 2012