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Lunes, 2 de Abril de 2012

La formación de coágulos peligrosos aumenta en las mujeres obesas

Reuters ·02/04/2012 - 18:20h

Por Amy Norton

Un estudio sobre más de 1 millón de mujeres del Reino Unido confirma la relación entre la obesidad y el riesgo de padecer una tromboembolia venosa (TEV), que son coágulos sanguíneos que aparecen en las venas, en general de las piernas.

Los resultados demuestran también que cuanto más peso tiene una mujer, más necesidad tendrá de una cirugía, que es uno de los principales factores de riesgos de TEV.

Eso "no es completamente inesperado" porque la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar algunas enfermedades que pueden llevar a un quirófano, según explicó la autora Lianne Parkin, de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

"Pero, por lo que sabemos, nuestro estudio es el primero que analiza esa relación", dijo Parkin.

El equipo halló que cinco de cada 1.000 mujeres con peso normal que fueron operadas en seis años desarrollaron un coágulo en una vena profunda o una embolia pulmonar en las 12 semanas posteriores a la cirugía, comparado con siete de cada 1.000 mujeres con sobrepeso u obesidad.

En cambio, 0,1 de cada 1.000 mujeres con peso normal que no fueron operadas desarrolló una TEV en esas 12 semanas, comparado con 0,2 de cada 1.000 mujeres con sobrepeso u obesidad.

Parkin precisó que el riesgo de desarrollar coágulos creció junto con el peso de las participantes.

"Eso sugiere que adelgazar aunque sea muy poco ayudaría (en términos de la reducción del riesgo de desarrollar una TEV) a las mujeres con sobrepeso u obesidad", expresó.

Los resultados, publicados en la revista Circulation, surgen del estudio de más de 1,1 millón de mujeres británicas de 56 años, en promedio, al inicio del estudio. El equipo utilizó las historias clínicas hospitalarias y los certificados de defunción para detectar los casos de TEV en seis años.

En ese período, 6.438 mujeres fueron hospitalizadas o murieron por una TEV; en casi 1.900, el coágulo se formó en las 12 semanas posteriores a una cirugía. (Durante el período estudiado, más de 641.000 mujeres tuvieron por lo menos una cirugía).

Las mujeres con sobrepeso u obesidad eran un 22 por ciento más propensas que las más delgadas a necesitar una cirugía.

Para el equipo, estos resultados probablemente subestiman la cantidad real de mujeres que desarrollaron una TEV, porque la detección y el tratamiento de los coágulos en las venas de las piernas los puede realizar un médico de atención primaria.

Esos coágulos casi siempre se diagnostican por los síntomas: dolor en la pantorrilla, inflamación de los tobillos y los pies, y fiebre en la zona afectada.

El tratamiento incluye medicamentos para evitar que el coágulo siga creciendo o prevenir nuevos coágulos. Usar medias de compresión también previene su formación.

Para Parkin, lo mejor que puede hacer una mujer con sobrepeso para reducir el riesgo de padecer una TEV no quirúrgica es adelgazar.

"Además de bajar de peso, es importante aumentar la actividad física. La inmovilidad es un factor de riesgo de la TVE, y las personas con sobrepeso y obesidad suelen ser más sedentarias", agregó la experta.

FUENTE: Circulation, online 6 de marzo del 2012