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Lunes, 2 de Abril de 2012

Juanito, el chulapo del fútbol

Se cumplen 20 años del fallecimiento de Juan Gómez, el mítico '7' del Real Madrid, que llevó hasta el extremo lo mejor y lo peor de la condición humana

PÚBLICO.ES ·02/04/2012 - 17:13h

Tal día como hoy, o mejor, tal noche como la de hoy hace 20 años se cortaba de raíz la vida de Juanito. La carretera terminaba con la látido de unos de los corazones más madridistas que se haya conocido. Y aquella madrugada del 2 de abril de 1992 comenzaba el mito.

Juan Gómez regresaba a Mérida, donde daba sus primeros pasos como entrenador, después de ver ganar al Real Madrid por 2-1 al Torino en la Copa de la UEFA. En el Santiago Bernabéu había visto a muchos amigos, entre ellos Rafa Martín Vázquez, que volvía al coliseo blanco vistiendo la camiseta grana del equipo italiano.

Tras el partido, conducía el preparador físico del Mérida. Juanito iba dormido. Pero a la altura de Calzada de la Oropesa (Toledo) unos troncos esparcidos por el asalfo se toparon en su camino. No pudo escapar al fatalismo. 

Hasta día, Juanito no había dejado de vivir de la forma más intensa. Su pasión y su entrega le reportaron grandes honores. Su clase era indiscutible. Su garra le granjeó muchas alabanzas. Pero esa era la cara. La cruz también le acompañó hasta el día de su muerte. Salidas de tono, insubordinaciones, arranques de ira en el campo. Juanito fue un futbolista de extremos, visceral y genial. Un mito, que 20 años después, sigue muy vivo dentro de la familia del Real Madrid.

Su carrera deportiva fue como una montaña rusa, con ascensiones y bajadas. Lució en su camiseta el mítico 7, con el que tantas alegrías y disgustos dio a la parroquia madridista. Con ese número a la espalda, Juanito se forjó una leyenda marcada por los arranques de genio.

Tuvo que llegar al Real Madrid llamando la atención, como casi todo lo que pasaba en su vida. Desde su Fuengirola natal, viajó en 1969 hasta la capital para probar suerte en el Atlético de Madrid. En la cantera atlética deslumbró. Pero en 1972, durante un amistoso con el primer equipo ante el Benfica, se rompió la tibia y el peroné.

En la casa colchonera no hubo paciencia. Fue cedido al Burgos, donde estuvo cuatro años. El Atlético renunció a él después de dos cursos ausente. Y un día del año 1976, Juanito se vengó en el Vicente Calderón con una actuación espectacular, siendo el protagonista de un 0-3 irrepetible en su primer club en Primera. "No creo que era método tenerme una temporada solamente para después darme la baja. Por eso, no quiero ni ver al Atlético de Madrid", sentenció Juanito en unas declaraciones.

Diez años muy intensos

Así comenzó el delantero su etapa más gloriosa. Se enfundó la camiseta del Real Madrid después de que el club pagara 27 millones de pesetas por él. Una apuesta arriesgada que terminó por convertirse en un matrimonio que duraría diez años. Con los blancos, ganó cinco ligas (1978, 1979, 1980, 1986 y 1987), dos Copas del Rey (1980 y 1982), dos Copas de la UEFA (1985 y 1986), una Copa de la Liga (1985) y un trofeo de máximo goleador (1984).

Con el Real Madrid vivió todo lo mejor de su carrera. Y en Madrid también vivió lo mejor de su vida. "He regado más que todos los jardineros de Madrid", recordaba de sus juergas nocturnas. Uno de los quebraderos de cabeza de sus superiores. 400.000 pesetas de multa le tuvo que imponer Amancio después de la famosa noche en Milán en abril de 1985 tras perder con el Inter, cuando fue pillado en la habitación del hotel con unas señoritas.

Amante del fútbol, también lo era de los toros. Innumerables muestras de ello daba sobre el césped. Pasión que también le llevó a romper las reglas. Una capea a escondidas también le costó una multa de 300.000 pesetas.

En el césped no podía desvincular su visión de juego, su entrega y su intuición de sus peores características. Como cuando agredió a un árbitro en 1978 en la Copa de Europa, con una sanción de 14 meses sin jugar; o como cuando escupió a su excompañero Uli Stielike, que visitó el Bernabéu con otro equipo, el Neuchatel; o como cuando finiquitó su carrera en el Madrid y en Europa tras pisar la cabeza a Lothar Mathaus en 1987.

La acción le costó una sanción de cinco años sin poder disputar partidos europeos. Nada más terminar el partido, Juanito se volvía a transformar en el doctor Jekyll para pedir perdón al alemán, al que también le regalaría un capote: "En mi carrera deportiva he tenido dos "yos". Hoy he cometido una torpeza. Estoy arrepentido, siento haber hecho eso. He metido la pata, he cometido una torpeza. Me maldigo, maldigo ese comportamiento tan irracional que había tratado de educar".

Juanito también dejó para el recuerdo frases memorables como aquella de "90 minuti en el Bernabéu son molto longos" que espetó en 1985 para resumir el espíritu de las grandes remontadas europeas que se vivían en el Bernabéu. Esa que sufrió el Borussia Mönchengladbach. Los blancos habían perdido 5-1 en Alemania pero terminó remontando la eliminatoria de octavos de final de la UEFA por 4-0. La imagen de Juanito retirarse del campo al ser sustituido dando saltos de alegría siempre permanecerá en el imaginario madridista. 

Juanito fue un provocador nato. Por ejemplo en 1981, un gol de Ricardo Zamora que daba un título de Liga a la Real Sociedad pilló a Juanito dándose un paseo de rodillas por el estadio del Valladolid para celebrar un trofeo que viajó a San Sebastián.

Sus interpelaciones al público también le costaron en algunas ocasiones la salud. Como el botellazo que recibió en la cabeza en un partido clave con la selección española, que salió viva de Yugoslavia para disputar el Mundial de Argentina en 1978. Y sufrió, como todo el madridismo, el gol del jugador del Liverpool Alan Kennedy, que en 1981 dejó a su generación sin la ansiada Copa de Europa.

Tras su salida del Real Madrid, Juanito jugó dos años en el Málaga y terminó su carrera en el modesto Los Boliches. Curro Romero le cortó literalmente la coleta en 1989. Y cuando se fogueaba en el banquillo del Mérida para quién sabe si algún día entrenar a su querido Real Madrid, su vida se acabó. Pero su recuerdo sigue intacto todos los partidos en el Bernabéu cada minuto 7. "Illa, illa, illa, Juanito maravilla".