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Lunes, 2 de Abril de 2012

Los desempleados de Gaza sacan provecho de la crisis del combustible

El mercado negro se ha impuesto como forma de vida para muchos palestinos en una zona que se ha quedado sin suministro de gasolina y con un 45 % de paro

Saud Abú Ramadán (EFE) ·02/04/2012 - 09:23h

- Mohammed Saber (EFE) - Un contrabandista palestino llena un bidón de gasolina.

En Gaza, la que ha sido denominada "la cárcel más grande del mundo", con 360 kilómetros cuadrados de extensión de tierra sitiada, bloqueada, acosada y, a menudo, bombardeada, transcurre el día a día de una población sometida.

Los desempleados intentan sacar provecho de la crisis del combustible en Gaza, que desde principios de año provoca constantes apagones en la franja, y muchos se dedican estos días al mercado negro de diesel que ha florecido en el territorio.

El tiempo de un desempleado en Gaza, donde el paro alcanza al 45 % de la población, no vale nada, por lo que muchos optan estos días por dedicar largas horas a esperar en las interminables colas que se forman en las gasolineras para conseguir algo del poco combustible que llega a través de los túneles con el Sinaí egipcio.

La espera se hace eterna pero, una vez que consiguen llenar varios bidones de gasóleo, los taxistas, conductores y residentes que necesitan alimentar sus generadores eléctricos se los quitan de la manos a un precio considerablemente más alto del que han pagado.

"He tardado poco más de diez minutos en vender todo lo que había comprado, es un negocio muy bueno. Saco un 40 % de beneficio y, mientras siga la crisis, la gente seguirá comprando", explica Majdi, un joven palestino de 22 años sin empleo.

La escasez de combustible ha dejado cientos de coches y taxis en Gaza parados

Tras una espera de unas cinco horas en la gasolinera, paga 3,75 shekels (0,76 euros) por cada litro de combustible egipcio, que luego traslada con su moto a un cruce de carreteras y lo vende por 5,2 shekels (1,05 euros).

"Cada galón tiene 18 litros, así que puedo ganar 20 shekels por cada uno (4 euros)", dice sonriente, mientras espera al lado del remolque conectado a su motocicleta, en el que esperan doce bidones vacíos. "Los taxistas y conductores no pueden pasarse todo el día en la cola para conseguir un poco de combustible para sus coches. Yo les ahorro tiempo, esfuerzo y dinero", asegura.

Este negocio permite a gente como Majdi ganar unos 350 shekels al día (70 euros), cinco veces más de lo que podían sacar antes cuando, ocasionalmente, encontraban trabajo para descargar mercancías en los mercados, hacer mudanzas o realizar otras tareas pesadas.

El taxista Abu Mohamed, residente de Gaza capital, se muestra más que satisfecho tras cerrar un trato con Majdi, que le permitirá volver a salir a trabajar tras dos semanas con el vehículo parado por falta de gasóleo. Con lo que ha comprado, podrá trabajar sólo unas horas, pero sabe que tendrá clientes, porque la escasez de combustible ha dejado cientos de coches y taxis en Gaza parados y las calles están llenas de pasajeros que no tienen quien les transporte.

"Tengo el ojo más atento a las gasolineras que en los clientes"   Las autoridades del movimiento islamista Hamás han llegado a ordenar a sus funcionarios que recojan en sus vehículos a todos aquellos que hagan auto stop en calles y carreteras.

Mientras conduce su taxi, Abu Mohamed asegura que "tengo el ojo más atento a las gasolineras que en los clientes, porque necesito asegurarme de que mañana tendré combustible".

Hamás reparte el escaso gasóleo que entra desde el Sinaí y ha puesto un horario distinto en cada estación de servicio para distribuir lo poco que reciben.

 Palestinos hacen cola para llenar de combustible sus garrafas. - Ali Ali (EFE)

El repentino florecimiento del mercado negro enfurece a los dueños de las gasolineras que, sin embargo, saben que no puede hacer nada por evitarlo. "Es un fenómeno incivilizado que hace daño a las compañías de gasolina, pero no podemos obligar a los conductores a no comprar en el mercado negro: sabemos que todos están buscándose la vida para trabajar", explicó Mohamed al Abadella, miembro del sindicato de estaciones de servicio.

Tampoco las autoridades pueden hacer nada para impedirlo. El ministro de Economía de Hamás, Ala al Deen Rafati, señaló en una nota que hace lo que puede para poner fin a la venta ilegal de combustible: "Vigilamos las gasolineras y avisamos a la Policía para que detengan a quienes compren grandes cantidades y las vendan luego a precios más altos. Pero en una crisis como esta, es normal que la gente venda el diesel de esta forma".

"En una crisis como esta, es normal que la gente venda el diesel de esta forma"

La crisis empezó en Gaza a principios de este año, tras una notable disminución de la entrada de combustible egipcio poco después de que Hamás decidiese prescindir del diesel que compraba a Israel y depender en exclusiva del que adquiría a precios mucho más económicos en Egipto.

En febrero las autoridades de Hamás alcanzaron un acuerdo con El Cairo para solucionar el problema de abastecimiento, pero el pacto logrado no hace llegar la cantidad de fuel necesaria.

El efecto más grave de la crisis ha sido el repetido cierre de la única planta eléctrica de Gaza, que suministra el 35 % de la electricidad del territorio, lo que ha provocado largos apagones y ha dejado bajo mínimos varios servicios emergencia y hospitalarios.