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Miércoles, 21 de Marzo de 2012

Se reanuda la búsqueda del hombre supuestamente asesinado por una banda serbia

EFE ·21/03/2012 - 11:47h

EFE - Medio centenar de agentes trabajan en el río Manzanares de Madrid en la búsqueda del cadáver de un ciudadano serbio, supuestamente víctima del grupo que asesinó en 2003 al primer ministro de ese país, Zoran Djindjic, por orden del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

La Policía Nacional ha reanudado hoy en el río Manzanares, en Madrid, la búsqueda del cadáver de un ciudadano serbio que supuestamente fue víctima del grupo que asesinó en 2003 al primer ministro de ese país, Zoran Djindjic.

Según ha confirmado la Dirección General de la Policía, la búsqueda se ha reanudado hoy cuando ha amanecido y la luz ha permitido continuar con los trabajos que empezaron ayer y que fueron suspendidos durante la noche.

Este gabinete no ha informado, ya que la investigación está bajo secreto de sumario, sobre si ya se ha hallado algún resto humano.

En la búsqueda, participan cincuenta agentes de Policía Científica, Seguridad Ciudadana y del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT), que se concentran en la zona del Puente del Rey.

Ayer los agentes, ataviados con trajes que les permitían adentrarse en el agua, analizaron y recogieron algunos restos y los cribaron en unas bandejas.

La búsqueda ha sido ordenada por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu en relación con la detención el pasado mes de febrero en Valencia de Vladimir Milisavljevic, considerado el autor material del asesinato de Zoran Djindjic, del presunto inductor del crimen, Luka Bojovic, y de otras dos personas, miembros de la mafia serbia "Clan de Zemun", acusada de múltiples delitos en varios países.

Según han informado fuentes de la investigación, el ciudadano serbio, cuyos restos busca la Policía en el río Manzanares, fue asesinado a martillazos en un piso de Madrid por compatriotas, quienes se comieron parte de la carne del cadáver.

En sus declaraciones policiales, los presuntos asesinos confesaron que separaron la carne de los huesos de la víctima tras asesinarle, se comieron parte del cuerpo y se deshicieron de los restos que no quisieron tirándolos por el inodoro.

Posteriormente intentaron moler los huesos con una maquina trituradora, que finalmente se atascó.

Ante la imposibilidad de triturar todos los restos, decidieron arrojarlos al río Manzanares, donde la Policía intenta ahora localizarlos, según las mismas fuentes.