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Viernes, 9 de Marzo de 2012

Gonçalo M. Tavares acaba su ciclo del mal con una novela sobre la Europa de entreguerras

EFE ·09/03/2012 - 14:19h

EFE - El escritor portugués Gonçalo M. Tavares. EFE/Archivo

El escritor portugués Gonçalo M. Tavares cierra su tetralogía sobre el mal con la novela "Aprender a rezar en la era de la técnica", ambientada en la Europa de entreguerras, que le sirve para reflexionar, ha dicho a Efe, sobre las relaciones de poder, la enfermedad y la muerte.

En un ambiente que evoca el clima político de la Europa Central de entreguerras, esta obra de Tavares, editada en español por Mondadori, explica la historia de Lenz Buchmann, un prestigioso cirujano que decide dedicarse a la política, pero algo terrible le convertirá en paciente, en víctima.

"Escribo sin tener un plan del proyecto para los personajes y muchas veces sin saber la narrativa, y a medida que avanzo van apareciendo", señala Tavares, que en este caso tenía un punto de partida: "Alguien rezando al lado de una máquina".

Para el autor, la imagen del sonido de la máquina que compite con el sonido de la oración era muy potente, "como si fuera una síntesis del siglo XX y lo que llevamos del XXI, con personas obcecadas por las maquinas y por la oración", ha dicho.

Buchmann es, a los ojos de su creador, un personaje racionalista, frío, para quien la creencia es una inutilidad, algo anticuado, como si fuera una tecnología obsoleta y al mismo tiempo es "un racionalista perverso, a veces muy cercano y casi fascista, para quien la fuerza es el único lenguaje que reconoce y respeta".

La ubicación espacial y temporal de la novela es casual, pues como el propio Tavares admite "también podía haber pasado en Argentina, en Serbia o en Croacia" y, de hecho, el interés del escritor era "analizar el comportamiento humano y desgraciadamente -apunta- algunas cosas son comunes a muchos lugares".

Existe una atracción atávica en la literatura por los períodos de guerra y de entreguerra, "porque la mirada literaria se gira mucho hacia esa parte trágica de la vida", apunta Tavares, a quien atrae especialmente "cómo aparece el mal, cómo se manifiesta el miedo, que suele ser el prefacio de la violencia" y por esa razón pone a sus personajes en una situación límite.

Piensa Tavares que "la guerra es una síntesis trágica de situaciones límite humanas y quien quiera entender el comportamiento humano, en momentos como la guerra o la posguerra aparece siempre una segunda moral totalmente diferente e inaceptable".

Esa pérdida de la moralidad, añade, no es súbita, sino que es gradual y es incluso hoy perceptible: "La situación europea actual es preocupante, porque mes a mes hay pequeños cambios a nivel de valores humanos, un poco por la presión económica, y si esas pequeñas diferencias afectan a derechos humanos, éticos, pueden menoscabar el mundo civilizado", advierte.

Aún va más lejos Tavares en su visión crítica cuando dice que "estamos entrando en un mundo muy contable, en el que todo tiene un precio, desde un hombre de 80 años en un hospital público a un tratamiento de hemodiálisis, cosas que hace un año no contabilizábamos".

No cree el autor de "El señor Valéry" que la crisis sea un problema de los países periféricos del sur: "Portugal y toda Europa son el mismo barco, con partes más pesadas que se hunden más deprisa, pero hay un vínculo entre todos" y, de hecho, ha podido detectar que "la gente está muy asustada en Francia y también en Alemania".

Lo más preocupante para Tavares es que "casi todas las grandes dictaduras llegaron tras largos períodos con un grado de insatisfacción grande y tasas de paro enorme".

Con "Aprender a rezar en la era de la técnica", Tavares ha concluido su tetralogía sobre el mal, formada también por "Un hombre: Klaus Klump", "La máquina de Joseph Walser" y "Jerusalén", cuatro novelas atravesadas por gentes perdidas, que "siempre son víctimas fáciles".

En la actualidad, Tavares está escribiendo algo nuevo que "saldrá en seis o siete años", aunque prefiere no hablar mucho de ello, y aunque todavía no publicado en España, ya ha editado hace un tiempo en Portugal su "Viaje a la India", "un libro extraño", dice, equiparable a una epopeya, "un género abandonado".

El héroe de esta epopeya es un delincuente, "un hombre mediocre, criminal, casi un antihéroe, y que viaja a la India", un libro que ha generado un disco de jazz, ha inspirado obras plásticas y eso lo hace muy interesante, comenta.

Jose Oliva