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Lunes, 5 de Marzo de 2012

Enfermeros mejoran programas vacunación en escuelas de Maine, EEUU

Reuters ·05/03/2012 - 19:53h

Por Rob Goodier

La experiencia de un programa de vacunación estatal contra el virus H1N1 realizado en 2009 en las escuelas primarias de Maine, Estados Unidos, demuestra, entre otras cosas, que contar con un enfermero elevaría la tasa de inmunización.

Un equipo de los Centros de Estados Unidos (CDC) para el Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta, Georgia, detectó una tasa promedio de vacunación global del 51 por ciento, con tasas individuales en las escuelas que van del 15 al 92 por ciento.

Según el análisis, entre los factores asociados a este aumento de la cobertura está contar con más enfermeros, tener profesionales de la salud más experimentados y realizar clínicas en horario escolar.

"La evaluación del programa escolar de vacunación contra la influencia pandémica de Maine, en el 2009, demostró que la asociación entre las autoridades de salud pública, la escuela y los médicos locales, los centros de salud y otros interesados pueden dar como resultado la implementación exitosa de clínicas escolares para la inmunización contra la influenza", dijo por correo electrónico la doctora Suchita Lorick, epidemióloga de los CDC y coautora del estudio.

Lorick presentó los resultados en la reunión anual del Colegio Estadounidense de Medicina Preventiva, que se realizó en febrero de este año en Orlando, Florida.

Su estudio incluyó los resultados de una encuesta a 314 escuelas primarias públicas de Maine, es decir, el 81 por ciento de las escuelas estatales invitadas a participar.

Según comentó, la participación de los enfermeros mejoró la tasa de vacunación: la razón de posibilidad ajustada para la vacunación fue de 1,25 cuando los enfermeros escolares no debían dividir su tiempo entre dos o más escuelas.

La tasa también fue significativamente más alta cuanta más experiencia tenían los enfermeros. Lo mismo ocurría cuantos más enfermeros trabajan en la clínica.

Las tasas no variaron mucho por la ubicación de la clínica sino más bien por el momento del día en que se utilizaba.

Las tasas fueron más altas cuando las clínicas funcionaban durante el horario escolar que cuando funcionaban fuera de ese horario, ya sea en la escuela de los alumnos o en otras escuelas que a las que los alumnos podían concurrir.

Pero las tasas de vacunación tendían a disminuir cuando se exigía que los padres estuvieran presentes para la inmunización. Otras características de las escuelas que favorecieron el aumento de la tasa de inmunización fueron la ubicación rural, tener 50 alumnos o menos por aula y ofrecer almuerzo gratuito o subsidiado al 25 por ciento o menos de los alumnos.

"Estados Unidos no utilizó los programas de vacunación escolares y comunitarios que tan buenos resultados dieron en otros países, y esta investigación demuestra que esa intervención podría ser bien recibida en nuestro país", dijo Yumi Taylor DiAngi, internista con experiencia en programas internacionales de inmunización de la University of Pennsylvania.