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Domingo, 4 de Marzo de 2012

Gómez premia a sus fieles con la entrada en la Ejecutiva

Entran tres críticos en su nueva ejecutiva, de 50 personas. Aúpa a Maru Menéndez como número dos del PSM

PÚBLICO.ES ·04/03/2012 - 12:08h

EFE - Tomás Gómez, tras su intervención ayer en el Congreso del PSM. -

Se preguntara a quien se preguntara en los pasillos del hotel Auditórium de Madrid, la respuesta era la misma: sí, Tomás Gómez, el flamante ganador del 12º Congreso del Partido Socialista de Madrid (PSM), había configurado una ejecutiva a su gusto. Compacta y claramente tomasista, sin apenas concesiones a los que se han integrado el bloque crítico. El reelegido secretario general de los socialistas madrileños se había rodeado, pues, de sus fieles. Su apuesta recabó el aval del 74,37% de los delegados.

El nombre clave de la dirección entrante es, sin duda, el de Maru Menéndez, la mujer que en todos estos años, desde 2007, ha demostrado a su jefe una lealtad granítica. Ella será a partir de ahora la número dos, la nueva secretaria de Organización. Releva en el cargo a Trinidad Rollán, que había sufrido un enorme desgaste desde enero de 2011, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la condenó a ocho años de inhabilitación por prevaricación. Rollán desaparece ahora de la ejecutiva y se da por seguro que se le hallará un acomodo "profesional". En la presidencia del PSM también hay cambio: a la diputada nacional Delia Blanco le sucede el último alcalde socialista de la capital, Juan Barranco, hoy parlamentario en la Asamblea regional.

Los dos ascensos no suscitaron rechazo entre los críticos. A Menéndez se le reconoce su "buen talante", su mano izquierda en el ámbito interno y su proyección política y mediática. Más recelos habría generado la designación del alcalaíno Eusebio González, que consideraban de perfil "más duro". El nombramiento de Barranco también fue entendido como un gesto de conciliación y como otro premio claro a la lealtad al líder.

La jerarquía en el nuevo centro de poder del PSM sigue con Eusebio González (secretario de Política Municipal), Rosa Alcalá (Administración) y Óscar Iglesias (Política Autonómica). Esta última designación contrarió profundamente a los críticos, sobre todo porque Iglesias se había comportado como el "traidor" al cambiarse al bando de Gómez al comienzo del mismo congreso. Enrique Cascallana, exalcalde de Alcorcón, pasa a ocupar la Secretaría de Comunicación.

Entre las incorporaciones, las del líder del PSM en Majadahonda, Borja Cabezón, para un área de nueva creación (Política Internacional); la del exdiputado regional Adolfo Piñedo en Ideas y Programa; la de Carmen Bonilla (Fuenlabrada) en Educación; Laura Oliva (Leganés) en Sanidad y la del parlamentario autonómico José Manuel Franco en Ordenación Territorial y Medio Ambiente. Otros nuevos son Pablo Nieto (Cultura y Deportes), Isabel Andaluz (Formación) o Juan Lobato (Acción Electoral), el más joven de la dirección entrante, 27 años.

La concejal en el Ayuntamiento de Madrid Noelia Martínez Espinosa pasa de vocal a responsable de un área (Migración y Cooperación), ascenso que también logra Pedro Zerolo. El edil, antes en las filas de Trinidad Jiménez, se alineó en el congreso federal con Gómez y con Carme Chacón y ahora obtiene la misma cartera (Movimientos Sociales) que tenía en las ejecutivas federales capitaneadas por José Luis Rodríguez Zapatero.

Mientras, se mantienen Antonio Miguel Carmona (Economía y Empleo), Diego Cruz (Madrid ciudad), Carmen Sánchez-Carazo (Políticas Sociales) y José Luis García Sánchez (Apoyo a Pequeños Municipios).

A los 21 secretarios de área (aparte de Gómez) se suman 28 vocales, con los que el secretario general ha querido proyectar la pluralidad "territorial" y situar en su equipo a sus leales. Entre ellos, destacan Alberto Mateo (Tetuán), Pablo García-Rojo (Vallecas Puente), David Lucas (Móstoles), Sara Hernández (Getafe), Juan Segovia (Fuencarral), Gabriel Calles (Carabanchel) o Ana de Sande (Usera). En total, 50 miembros (antes tenía 41). De ellos, 30 hombres y 20 mujeres, 30 se incorporan y 20 repiten. Y de los 21 responsables de área (el núcleo duro), 10 son nuevos y otros 11 se mantienen.

Negociaciones hasta pasadas las seis de la mañana

¿Hubo integración? La respuesta la dan los tres puestos que concedió a los dirigentes que habían impulsado a la candidata rival, Pilar Sánchez Acera: los exalcaldes de Leganés y Coslada Rafael Gómez Montoya y Ángel Viveros, y el diputado regional Pedro Santín. Sólo tres sillas de las 50 que componen la nueva Comisión Ejecutiva Regional. Y sólo en calidad de vocales, sin responsabilidad de área.

La negociación de los órganos de dirección se prolongó hasta pasadas las seis de la mañana. Y a punto estuvieron los críticos de presentar una lista alternativa a la de Gómez. Pero al final, cuajó el acuerdo. Fue posible porque los de Sánchez Acera, según explicaron, no habían presionado para integrarse en la ejecutiva y por hacer que se tradujera en puestos orgánicos el 41% de apoyos que había obtenido la aspirante. Los críticos preferían garantizarse la visibilidad y la presencia en el Comité Regional (máximo escalón de poder del PSM entre congresos) y en el Comité Federal. Objetivos que consiguieron. De los 70 miembros del Comité Regional elegidos esta mañana -el resto lo pondrán las agrupaciones-, 14 son cercanos a la candidata (Modesto Nolla, Encarnación Moya, Jesús Ángel Martínez, Isabel Aymerich, Francisco Hernández, Ruth Porta, José Vicente Espino, Carmen Duque, Tatiana Ercolanese, Rosa Robledano, Félix Bolaños, Arturo Trigo, Ignacio Pérez de la Torre y el actual líder de las Juventudes Socialistas, Daniel Méndez).

Sánchez Acera no entra en la ejecutiva, pero sí encabezó la lista para el Comité Federal, compuesta por siete nombres. Junto a ella, uno de sus principales respaldos, Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada.

"La ejecutiva la ha hecho el secretario general y él sabrá con quienes tenía que contar para tener un proyecto de suma", respondía Sánchez Acera cuando la prensa le preguntó si Gómez había hecho un esfuerzo de integración. Los suyos reconocían que cuantitativamente el éxito había sido mucho menor al 41% de apoyos recabado por los delegados el día anterior, pero al tiempo mostraban satisfacción porque se aseguraban la presencia en el Comité Regional, garantizándose una voz permanente y, a largo plazo, la posibilidad de refrendar una lista alternativa a la de Gómez en caso de unas primarias. No menos importante son las dos plazas del Comité Federal, que permiten al bloque opositor tener voz (y más en sintonía con la de Alfredo Pérez Rubalcaba) en pie de igualdad con Gómez.

Las comparaciones con el proceso federal resultaban inevitables hoy. El líder del PSM ya lamentó entonces, en Sevilla, el poco esfuerzo de integración hecho por Alfredo Pérez Rubalcaba, que había sumado a su dirección de 38 miembros a siete partidarios de Carme Chacón. Los de Gómez ya habían advertido de que con ese gesto el jefe del PSM estaba legitimado para formar su "equipo". Además, Sánchez Acera lidera la lista al Comité Federal, como lo hizo Chacón en el congreso del mes pasado.

Al final, la votación de los órganos de dirección reflejó que el secretario general había ampliado apoyos respecto al 59% conseguido el día anterior, si bien el descontento no se diluyó del todo. La composición de la ejecutiva regional recibió el respaldo del 74,37% (650 votos a favor, 226 blancos, seis nulos). El Comité Regional fue aprobado por el 74,43% (655 síes, 221 blancos, cuatro nulos); la lista para el Comité Federal, por el 81,76% (717 a favor, 155 blancos y cinco nulos), y la Comisión de Ética, por el 74,26% (649 a favor, 211 blancos y 13 nulos).

¿Qué pasará a partir de ahora? El bloque crítico se mostraba dispuesto a "sumar" y a "trabajar" junto a Gómez, pero hacían valer el 41% obtenido por Sánchez Acera en apenas dos semanas. Los dirigentes consultados por Público.es reconocían que la candidata había sido "valiente" y había logrado cohesionar a las diferentes familias que confluyeron contra el secretario general. "Hay que pulirla ahora y quién sabe si puede ser nuestra aspirante para las primarias", aventuraba uno de sus partidarios.

Desde el círculo de Gómez, se enfatizaba que se había logrado una lista única, "sin confrontaciones", lo que ponía la pista para un "PSM unido y junto para ganar Madrid para el progreso y el cambio, para defender los servicios públicos, los derechos laborales", como afirmó Maru Menéndez. "Es una ejecutiva fresca, renovada, de los mejores, compensada, plural", se aplaudía entre sus leales.

Los próximos cuatro años dirán si el ruido de sables mengua o continúa. Si Gómez se consolida sin problemas en su liderazgo frente a Rubalcaba y Ferraz o si ha de batirse en una nueva reválida con sus opositores en otra batalla interna.

La "batalla" del PSM: ganar Madrid y que gane el PSOE

Ganado el cónclave regional, se plegaron las armas. Tomás Gómez, en su discurso de clausura, evitó toda referencia a sus diferencias con el federal y se dibujó como el líder que puede ayudar al PSOE a recuperar el Gobierno central si el partido arrebata en 2015 la Comunidad al PP. "El próximo congreso hay que celebrarlo en un Madrid gobernado por el PSOE. Ese es el auténtico objetivo. Necesitamos hacerlo por los madrileños y porque abriremos la puerta a los socialistas españoles a volver a gobernar este país. Ni hay ni va a haber más batalla del PSM a partir de ahora. Salimos de aquí más unidos y más fuertes", con un "impulso poderoso", proclamó en su discurso de clausura. Para alcanzar el Gobierno regional, que el PSM no toca desde 1995, hará falta no sólo "lealtad", dijo, sino también "iniciativa" e "imaginación", y trabajo "desde la cercanía" a los ciudadanos.

Tampoco se oyeron disparos en la dirección contraria. Antes que Gómez, salió al atril Óscar López, secretario federal de Organización y número tres de la ejecutiva de Rubalcaba. "A trabajar ya para ir a por nuestros verdaderos rivales, la derecha de Madrid y la derecha española, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy". López y Gómez abundaron en sus críticas a ambos Gobiernos. Los dos condenaron la "involución ideológica desconocida en 30 años de democracia", la "demolición en toda regla del sistema de relaciones laborales" (López), el "integrismo religioso, económico y el ataque brutal a los que no piensan como ellos" (Gómez).

Javier López y José Ricardo Martínez, líderes madrileños de CCOO y UGT, animaron igualmente a "rebelarse" contra el PP, subrayaron que las movilizaciones del 11 de marzo contra la reforma laboral no ofende a las víctimas del terrorismo y calentaron el camino para una huelga general que cada día parece más segura.