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Viernes, 2 de Marzo de 2012

Rubalcaba apoyará a Rajoy para hacer frente común ante Bruselas

Reclama al Gobierno de Rajoy que facilite "día a día" las cifras de paro de febrero para saber los efectos de la reforma laboral

PÚBLICO.ES ·02/03/2012 - 21:52h

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, al comienzo de su intervención en la jornada inaugural del congreso del PSM. EFE

"Oposición útil" hasta las últimas consecuencias. Eslogan ya más que mascado por Alfredo Pérez Rubalcaba desde su elección como nuevo secretario general del PSOE y aun antes, pero que hoy mismo alcanzó otro mojón. Los socialistas, prometió, respaldarán al Gobierno con firmeza en su idea de relajar el objetivo de déficit para 2012 y llevarlo hasta el 5,8% del PIB, y no al 4,4%, el compromiso inicial y hoy absolutamente inasumible para el Ejecutivo de Mariano Rajoy. "Le vamos a decir que si Bruselas, [Angela] Merkel o [Nicolas] Sarkozy se opone, apoyaremos a nuestro Gobierno para que el déficit se modifique", subrayó.

Rubalcaba se desplazó esta tarde hasta el hotel Auditórium de Madrid para oficiar de maestro de ceremonias del 12º Congreso del Partido Socialista de Madrid (PSM) en su sesión de apertura. Horas antes, por la mañana, ya había dado aplaudido el desafío de Rajoy ante la Unión Europea, al presentar un techo de déficit más de un punto por encima de lo comprometido por José Luis Rodríguez Zapatero, y todo ello sin el plácet de las autoridades comunitarias. Por la tarde, reprodujo ese respaldo -"Bienvenido a la racionalidad económica y social"- y lo redondeó. Porque acabar el año con un desfase del 5,8% no sólo significa, para el PSOE, someter a los ciudadanos a más ajustes, sino también "aumentar los ingresos". El líder del partido propuso entonces modificar la fiscalidad de las grandes empresas y de las grandes fortunas, y también combatir el fraude.

Un menú de medidas que tienen que palparse en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2012. Y, viene haciendo el PSOE desde hace semanas, Rubalcaba apremió a Rajoy a no esconder las cuentas más para no ahogar su fiesta de las elecciones autonómicas andaluzas y asturianas. "Se le está notando mucho, suena un poquitito raro. Que deje de poner excusas porque todo el mundo se está dando cuenta", remachó.

Aguirre, el "thatcherismo cañí"

Pero oposición útil, dijo, también es oponerse "frontalmente a la reforma laboral, que es una reforma del despido", que da un "poder omnímodo al empresario" y es una norma "injusta e ineficaz", porque seguirá creando más paro. Y esa afirmación no cree Rubalcaba que sea un farol, o una aseveración difícilmente comprobable. Por eso reclamó al Gobierno que facilite los datos del desempleo de febrero "día a día" para conocer los efectos de la reforma laboral y si está produciendo ya "estragos". Era la jornada propicia para lanzar esa exigencia, conocidos hoy los datos de 112.269 parados más durante el mes pasado.

"Madrid es el laboratorio de todas las derechas", dijo Rubalcaba

El PSOE, mientras, seguirá oponiéndose a la reforma "diga lo que diga la derecha" y sus terminales mediáticos, enfatizó Rubalcaba. Porque lo que está en juego es la propia supervivencia del Estado del bienestar, la "utilización de la crisis como coartada" para matar los derechos conquistados durante años, y todo ello, marginando a los más débiles, cuando de la recesión, dijo, sólo se saldrá "con los trabajadores en primera línea".

Durante todo su alegato en la apertura del 12º Congreso del PSM, Rubalcaba se encargó de enseñar las fronteras entre la izquierda y la derecha, puesto que todas las políticas desplegadas por el Gobierno del PP son "opciones ideológicas tan viejas como el pensamiento de Margaret Thatcher", y no medidas desprovistas de todo tipo de toneladas de conservadurismo. "No hay una sola fórmula para salir de la crisis, no es cierto. Hay diferentes maneras", y ahí encajó el ejemplo de Andalucía. "Hay que hacer frente a la avalancha de pensamiento único", prosiguió.

Y en la cúspide de ese búnker neoliberal está, claro, Madrid, según señaló desde el principio el secretario general. "Madrid es el laboratorio de todas las derechas". Lo aliñó con la caricaturización de Esperanza Aguirre como la "Thatcher española", como la más genuina representante del "thatcherismo cañí, castizo, sin complejos", hasta rancio, que lo mismo maquilla las listas de espera como esconde la boina de contaminación o llama vagos a los funcionarios. "Lo que hace falta es que llueva a cántaros para barrer esa política madrileña", resolvió.

Se pone como objetivo llegar a los 40.000 militantes en Madrid

En clave interna, Rubalcaba evitó meterse en muchos pantanos, consciente de que ya bastante carga la rival de Tomás Gómez en este congreso regional, Pilar Sánchez Acera, con la etiqueta de rubalcabista. Se limitó a desear que los socialistas madrileños abran "puertas, ventanas y ordenadores" y salgan "a la calle", para abrirse, y que por lo pronto acaben "fuertes" el cónclave, para poder enfrentarse al PP y a la "fortaleza mediática de la derecha". Entre los objetivos posibles, dijo, aumentar la militancia, hoy bastante raquítica (menos de 20.000 afiliados) para una comunidad de más de seis millones de habitantes. Hay que llegar a 40.000 militantes en los siguientes cuatro años, pidió.

Al final, los aplausos de rigor. Y los abrazos al secretario general del PSM, que en el congreso federal apoyó a Carme Chacón. Nada efusivos, eso sí. La ronda siguió con la presidenta del partido en Madrid, Delia Blanco, y con Maru Menéndez, mujer de la máxima confianza de Gómez. Y entre los invitados ilustres a los que saludó Rubalcaba en su discurso, dos: los expresidentes del Congreso y del Senado Gregorio Peces-Barba y José Federico de Carvajal.