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Jueves, 1 de Marzo de 2012

Cálido homenaje al juez Garzón en Argentina por su defensa de los Derechos Humanos

EFE ·01/03/2012 - 16:27h

EFE - El inhabilitado juez español Baltasar Garzón (c), la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto (i), y la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini (d), asisten a la apertura de las sesiones ordinarias del período 2012 que inauguró la presidenta argentina, Cristina Fernández (fuera de cuadro) en el Congreso, en Buenos Aires.

El juez español Baltasar Garzón, inhabilitado en España por las escuchas a una red de corrupción, recibió hoy un cálido homenaje de grupos de Derechos Humanos en Argentina, donde es conocido por abrir la senda para juzgar a represores de la dictadura por crímenes de lesa humanidad.

Pocos días después de su expulsión de la carrera judicial por ordenar escuchas telefónicas en un sonado caso de corrupción en España y de haber sido absuelto por el delito de prevaricación tras haberse declarado competente para investigar los crímenes del franquismo, el magistrado fue reivindicado hoy por personalidades de la política, la cultura y los derechos humanos en Buenos Aires.

Primero fue la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien reconoció su figura al inaugurar el nuevo período legislativo con un discurso en el que consideró su inhabilitación como una "afrenta contra la justicia universal".

Fernández, "en nombre de millones de argentinos", alabó el rol en "la defensa de los derechos humanos" del juez, que fue aplaudido en pie por los senadores y diputados presentes en la sede del Parlamento.

"En los países desarrollados se puede procesar a los tiranuelos de las republiquetas, como nos consideran. Y la verdad es que su juzgamiento por haber intentado desvelar la tragedia del franquismo es una afrenta para la justicia universal que muchos dicen defender cuando se trata de países que ellos consideran de segunda", apuntó la mandataria.

Arropado por las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo, Garzón ofreció después una conferencia sobre la memoria compartida entre ambos países, en la que prometió "no atacar" al Tribunal Supremo de su país.

"Mi conciencia está tranquila y va a seguir estándolo. Repetiría insistentemente mi intención de investigar los crímenes del franquismo porque lo que hice está ajustado a derecho", explicó.

Garzón aseguró que cuestionar que los delitos cometidos por el franquismo sean crímenes contra la humanidad es "una de las ofensas más graves que se puede hacer contra las víctimas", cuyos derechos se comprometió a continuar reclamando.

"No sé cómo, pero lo voy a hacer mientras me quede un último aliento", apuntó antes de recibir otra cerrada ovación del público, entre el que se encontraba el actor Federico Luppi.

El magistrado consideró que en España hay "enormes reticencias" para reconocer los crímenes del franquismo, entre ellos el robo de niños, y se quejó de que ese delito "no mereciera una sola línea" de los jueces del alto tribunal español.

"Siempre es difícil mirarse al espejo y asumir lo que ocurre en tu país. Pero que estos delitos no merezcan una sola mención es muy grave y supone representar a la línea de los gobiernos que piensan que el olvido es la única solución", señaló.

"Mientras haya fosas que abrir y víctimas a las que encontrar no se puede hablar de reconciliación en España", añadió.

Acompañado por Dolores Delgado Díaz, fiscal de la Audiencia Nacional española, Garzón dijo que en España "no se ha construido una memoria histórica" y celebró la apertura en Argentina de causas por los crímenes durante la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista.

"Volvemos a vivir la historia, pero al revés", enfatizó al aludir a los procesamientos de represores de la dictadura argentina (1976-1983) que ordenó en la década de los noventa invocando el principio de "jurisdicción universal".

"En su día Carlos Menem se negó a cooperar con la Justicia española. Espero que ahora no pase lo mismo en España", deseó.

Coincidiendo con la visita de Baltasar Garzón, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, difundió una carta en la que definió la decisión del Tribunal Supremo español como "un tsunami de impunidad para impedir el derecho del pueblo a la verdad y la justicia".

El activista de derechos humanos argentino recordó que Garzón "tuvo el coraje de investigar y luchar contra la impunidad cuando se cerraron las puertas de la justicia para juzgar a los genocidas argentinos".

"No deben olvidar, señores jueces, que la justicia no tiene fronteras cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, aún en España. Y recordar que no toda ley es justa. Las leyes injustas deben ser desobedecidas hasta su total nulidad", subrayó.