Miércoles, 22 de Febrero de 2012

Dos periodistas perecen en el bombardeo de Homs

Un general deserta y se pasa con 200 de sus soldados al Ejército Sirio Libre

EUGENIO GARCÍA GASCÓN / PÚBLICO.ES ·22/02/2012 - 10:24h

La periodista estadounidense Marie Colvin trabajaba desde hace varios años para el británico The Sunday Times en escenarios de guerra.

Dos periodistas occidentales, incluida una de las más célebres corresponsales de guerra de las últimas décadas, perecieron este miércoles en Siria en otra jornada de gran violencia que tuvo sus focos principales en las provincias de Homs e Idlib, y en la que hubo al menos 57 muertos. La reportera estadounidense Marie Colvin, que trabajaba para el SundayTimes de Londres, y el fotógrafo francés Remi Ochlik, que publicaba en el semanario Paris Match, fueron víctimas de los bombardeos.

Colvin y Ochlik estaban en una casa de Homs en Baba Amr, el barrio que ha sido castigado casi sin descanso desde el 4 de febrero por la artillería y los tanques sirios, en una vivienda que utilizaban como centro provisional de prensa. A primera hora de la mañana, una granada de mortero impactó en la casa y los periodistas la abandonaron rápidamente. En ese momento un segundo impacto, esta vez un cohete, acabó con la vida de Colvin y Ochlik.

Colvin fue corresponsal de guerra durante décadas, a veces en condiciones extremas, y siguió yendo al frente después de resultar gravemente herida, convirtiéndose en un icono con su parche en el ojo izquierdo. El mismo cohete que mató a Colvin y Ochlik hirió a otros dos periodistas occidentales: el fotógrafo británico Paul Conroy, que trabajaba con Colvin, y su colega francesa Edith Bouvier, de Le Figaro. Esta última fue trasladada al hospital temporal que se ha levantado en Baba Amr en estado grave.

Un día antes, el martes, fue abatido en el mismo barriode Homs el reportero sirio Rami al Sayed, que había arriesgado su vida con frecuencia para filmar vídeos que luego llegaban a Occidente a través de las agencias de prensa internacionales.

Fase de guerra civil

Sobre el terreno, un general de brigada que estaba destacado en Idlib, al norte del país, se pasó al rebelde Ejército Sirio Libre (ESL) junto con alrededor de 200 de sus soldados, en una de las mayores deserciones en grupo que han tenido lugar desde que se iniciaron las protestas hace casi un año. La oposición afirma que cada día más y más gente, tanto soldados como civiles, están engrosando las filas rebeldes.

El Consejo Nacional Sirio, que agrupa a distintas fuerzas de la oposición, dijo que el país se enfrenta a una disyuntiva muy clara: o se produce una intervención militar extranjera a gran escala o acabará por declararse una guerra civil. Algunos analistas sostienen que Siria ya ha entrado técnicamente en una fase de guerra civil.

En Occidente se debate si ha llegado el momento de enviar armas pesadas a los rebeldes. Aunque no cabe duda que están entrando armas desde Líbano, Irak y Turquía, la desigualdad militar entre las dos partes es manifiesta. Pero ni los occidentales ni los propios rebeldes están de acuerdo en eso. Muchos piensan que entregar armas a los rebeldes desvirtuará el inicial carácter pacífico de la revuelta, mientras que otros sostienen que no hacerlo permitirá que continúe la carnicería.

Experiencia

Los dos tenían una vasta experiencia en conflictos. Sobre todo Colvin, que lleva años trabajando en escenarios de guerra para el Sunday Times y es reconocida como una de las corresponsales de guerra más importantes de los últimos años. En 2001, cubriendo la guerra civil en Sri Lanka, perdió un ojo por una granada del Ejército. Pero aquello no le frenó para seguir desempeñando su labor.

En la actualidad era la única periodista de un medio del Reino Unido en Homs y ayer narró en directo para la BBC  y para la CNN los horrores que sufre la población de Baba Amro desde hace ya más de dos semanas.

 

Ochlik, por su parte, fundó su propia agencia de fotografía en 2005. Había trabajado en Haití, la República del Congo y durante todo el año pasado siguió los avances de la Primavera Árabe en Túnez, Egipto y Libia.

Todo, pese a tener menos de 30 años (nació en 1983), lo que llevó en enero de este año al diario Les Echos a dedicarle un reportaje por su trabajo. En febrero recibió el primer premio World Press Photo en la categoría General News con esta foto de Libia.