Viernes, 5 de Octubre de 2007

El Gobierno confía en que la operación debilite al sector duro

El Ejecutivo intenta transmitir una imagen de firmeza ante el mundo abertzale

PÚBLICO ·05/10/2007 - 01:49h

Antes de la detención ordenada por el juez Garzón, en el Gobierno ya se esperaba una operación judicial que eliminase del escenario político a la actual dirección de Batasuna.

Así lo adelantó Público el lunes en dos de sus artículos de apertura titulados “Los jueces aceleran las renovación de Batasuna” y “Objetivo: aislar a los duros de ETA”. En ellos Fernando Garea y Óscar López- Fonseca atribuían al núcleo duro del Gobierno una estrategia antiterrorista basada en tres patas: la eficacia policial, la política penitenciaria y la actuación judicial.

La utilización del terrorismo como baza electoral por parte del PP ha obligado al Ejecutivo a transmitir una imagen clara de firmeza, dañada tras el fallido Proceso de Paz. Dentro del PSOE creen que algunas de las decisiones gubernamentales, la  ilegalización parcial de ANV y la prisión atenuada de Ignacio De Juana Chaos, fueron cuasa directa de la derrota cosechada en las elecciones municipales del pasado mayo.

A Otegui y Olano, ya encarcelados, se une ahora la dirección de Batasuna al completo. El Gobierno confía en que esta maniobra acelere un proceso de renovación que ya había comenzado.

La detención de la cúpula abertzale coincide además con los planes de Interior de utilizar la política penitenciaria para aislar a los sectores más duros de la banda. La idea pasa por agrupar cerca de Euskadi a aquellos presos que discreparon públicamente de la ruptura del proceso de paz.

Las ventajas concedidas a los más blandos pretenden separarlos de los ortodoxos y convertir, tal y como reconocía un alto mando de interior, “el mundo de los presos en un dolor de cabeza para la banda”.

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