Archivo de Público
Lunes, 20 de Febrero de 2012

Efecto Abel y defecto Montanier

E. MARÍN ·20/02/2012 - 03:46h

"Si no se habla del árbitro, es difícil hablar del partido", dijo Montanier buscando una coartada a la goleada encajada por la Real en Granada. Sí, la expulsión de Illarramendi por una entrada por detrás a Jara al borde del descanso pudo ser excesiva, pero no injusta. Sobre todo cuando un minuto después el árbitro aplicó esa ley no escrita de la compensación y no señaló un claro penalti de Carlos Martínez a Fran Rico. Jugar medio tiempo con diez es un handicap, cuanto más si desde la banda no se toman decisiones para gestionar la inferioridad.

Frente al efecto Abel, con tres victorias en cuatro partidos y un fútbol alegre, la Real sufrió el defecto Montanier. El francés dejó en el banquillo a Rubén Pardo, el mejor ante el Sevilla, y su equipo fue tan blando para frenar las acometidas granadinas, como deshilachado a la hora de jugar el balón. Mientras Abel volvió a apostar en el eje por los Rico, Mikel y Fran, Montanier retrató su pobreza táctica al mantener todo el partido a Markel.

Mikel González adelantó a la Real, pero un minuto después Iñigo López neutralizó el 0-1. Luego llegó la expulsión de Illarra y la remontada local. Una vez más, para cuando Montanier quiso reaccionar ya era tarde. Los goles de Jara y Uche hundieron a la Real. "Vamos a sufrir como otros muchos para lograr la permanencia", sentenció el técnico galo. Otra semana mirando hacia abajo. Otra semana sufriendo el defecto Montanier.