Domingo, 19 de Febrero de 2012

Forenses de varios países ayudan a identificar a los presos hondureños

EFE ·19/02/2012 - 18:15h

EFE - Familiares de algunos reos muertos tras un incendio en la Granja Penal de Comayagua, oran mientras permanecen alojados en el Instituto nacional de formación Profesional (INFOP).

La identificación de los 358 presos fallecidos en el incendio de la cárcel hondureña de Comayagua avanza lentamente con la ayuda de forenses llegados de varios países, han informado hoy las autoridades, que precisaron que por ahora se ha identificado a 38 de las víctimas.

Según ha precisado el Ministerio Público en un comunicado difundido hoy, se mantiene la cifra de 358 muertos, incluida una mujer que visitaba a su marido, y se han practicado 103 autopsias, aunque las identificaciones plenas solo son 38.

Uno de los presos heridos se encuentra en situación crítica y otros tres están estables, dentro de su gravedad, añade la nota de la Fiscalía.

Al menos cinco de los diez reos ingresados en el Hospital Escuela de Tegucigalpa murieron entre el miércoles y ayer.

De los 38 cadáveres identificados, 19 habían sido entregados a sus familiares hasta primeras horas de este domingo.

Las autopsias están avanzando gracias a la incorporación de forenses de Chile, El Salvador, Guatemala, México y Perú, más un equipo de la Cruz Roja Internacional, ha dicho a Efe el portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte.

También un equipo de expertos de Estados Unidos se sumó el viernes a las investigaciones para determinar las causas del siniestro, en atención a una petición del Gobierno del presidente hondureño, Porfirio Lobo.

Las autoridades locales barajan varias hipótesis, como una conducta criminal, un cortocircuito o la quema de un colchón, cinco días después de la tragedia.

Según los informes de la Secretaría de Seguridad y el Ministerio Público ningún preso se fugó de los 852 que había en la cárcel hasta el martes pasado, cuando ocurrió el siniestro.

Los equipos forenses trabajan en largas jornadas en una veintena de mesas en las que practican las autopsias lo más rápido posible para entregar los cuerpos a sus deudos, pero la tarea es ardua.

Así lo ha dicho Duarte, al precisar que decenas de cadáveres están terriblemente calcinados, por lo que probablemente habrá que recurrir a pruebas de ADN como "último camino".

Otra fuente del Ministerio Público indicó este sábado que de los 358 cadáveres solamente unos 80 serían identificados por sus huellas dactilares y para el resto se requerirá de otras técnicas, porque sus cuerpos sufrieron mayores daños por el fuego.

El drama y el dolor de centenares de familiares de las víctimas continúa en los alrededores de la sede de Medicina Forense, en Tegucigalpa, donde esperan que les entreguen los restos de su pariente fallecido en la peor tragedia que ha sufrido el precario sistema penitenciario de Honduras.

Algunos de ellos que han llegado del interior del país se rotan porque tienen que regresar a sus hogares a atender sus responsabilidades, según sus propios relatos.

Otros prefieren dormir en los mismos lugares que utilizar un campamento con colchonetas y otras atenciones de emergencia que les ha instalado la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) en la sede del Instituto de Formación Profesional (Infop).

La Archidiócesis de Tegucigalpa llamó este sábado al pueblo hondureño a la "reflexión" ante la tragedia de Comayagua y ante otro voraz incendio que el sábado consumió tres mercados de Tegucigalpa, sin pérdidas humanas aunque sí una docena de afectados y heridos.

"Estos acontecimientos deben hacernos reflexionar y permitir que Dios haga algo nuevo en nosotros", dijo el sacerdote Carlos Magno en la homilía dominical oficiada en la catedral de Tegucigalpa.

"Pidámosle a Dios que sane a Honduras de estas heridas, que se apiade de nosotros", agregó el párroco.