Archivo de Público
Lunes, 20 de Febrero de 2012

"El dolor y el placer tienen color"

Josefa Salas. Esta sinestésica de amplio espectro prepara una tesis sobre arte y sinestesia

M. Á. C ·20/02/2012 - 08:40h

Josefa Salas.

"Desde pequeña percibía que tenía algo diferente pero no sabía nada de la sinestesia ni que fuera algo bueno. Al contrario, creía que era una deficiencia", dice Josefa Salas. Sus primeros recuerdos se remontan a los años de la escuela. "Recuerdo cómo mis compañeros se reían cuando les decía que esa palabra no tenía el color correcto. Pensaba que eran paranoias mías". En 2005 oyó hablar de la sinestesia. "Desde ese día comprendí todo sobre mi carácter, mi forma de ser y recuperé la tranquilidad". Ya sabía por qué, de adolescente, quería que su hermana estuviera quieta o cerraba todas las puertas y ventanas para no oír el ruido de la calle cuando quería ver una película. "Eran tantos sonidos que concentrar la atención en la película era un verdadero esfuerzo".

Y es que Salas aclara que la sinestesia no siempre es positiva. "En el día a día afecta mucho. En un bar alemán no, pero en los bares españoles hay tantos estímulos, el ruido de la televisión, el de las máquinas, el de los clientes o los camareros, que veo colores por todo el espacio y centrar mi atención para ver sólo el color de la persona que me está hablando es muy duro".

"Si alguien no me gusta veo el seis y el color del seis ante esa persona"

Salas tiene varios tipos de sinestesias. Desde el punto de vista de la localización, tiene una variada muestra de sinestesias proyectadas, las que ve fuera de su cuerpo. Para ella, todas las palabras y los números tienen su color. Sólo hay un número malo: el 6. También las personas, en concreto sus personalidades. Cuando las tiene delante aparece una figura geométrica unos centímetros por delante del sujeto. Y la figura, que puede girar, latir o desplazarse, depende del tipo de persona. "Si alguien no me gusta veo el seis y el color del seis ante esa persona. Hasta yo misma me sorprendo cuando me oigo decir esto", sonríe.

Otras sinestesias son las llamadas asociadas, que se ven en el ojo de la mente. El color del dolor depende de cómo sea. "El de la depilación es de un verde muy intenso, el de la muerte de mi abuelo eran ondas como las de una piedra en el lago e iban del blanco al gris".