Jueves, 16 de Febrero de 2012

Ejecutado en Florida el tercer preso en menos de un año

Robert Waterhouse llevaba 31 años en el corredor de la muerte condenado por violación y asesinato

·16/02/2012 - 05:14h

Florida ha ejecutado esta madrugada a Robert Brian Waterhouse, un preso de 65 años que llevaba 31 años en el corredor de la muerte, desde que fue acusado de violar y matar a una mujer a la que conoció en un bar.

Esta ejecución, la tercera que ordena el gobernador de Florida, Rick Scott, desde que asumió el cargo, el año pasado, ha desatado múltiples declaraciones de condena y muestras de preocupación por el ritmo al que se está aplicando la pena capital en este estado.

Según detallaron autoridades penitenciarias, el preso hizo uso del derecho a elegir su última cena y pidió chuletas de cordero, dos huevos fritos, dos tostadas, un trozo de tarta de cereza, helado de nuez, un zumo de naranja y leche. Previamente tuvo oportunidad de pasar tres horas con su esposa, Fran Waterhouse, una de ellas con derecho a "contacto físico".

La ejecución tuvo lugar con un retraso de más dos horas, a la espera de que la Justicia estadounidense denegara todos los recursos y peticiones de cancelación de la pena que había presentado ante varias instancias.

Una sustancia letal en entredicho

Finalmente, al preso se le aplicó una inyección letal de tres sustancias, entre ellas pentobarbital sódico, según confirmó el Departamento de Prisiones de Florida. El pentobabital es una controvertida sustancia sobre la que algunos expertos han advertido de que puede dejar paralizado al paciente, pero consciente cuando se le administra otro químico, que provoca mucho dolor y ardor, para detener el corazón.

Es la tercera ejecución de un preso en Florida en apenas un año

El hombre fue condado en 1980 por la violación y muerte de Deborah Kammerer, de 29 años, cuyo cadáver fue encontrado arrastrado por la marea en un playa de Tampa. Waterhouse fue acusado después de que un camarero dijera haberle visto salir de un bar junto a Kammerer y de que fuera encontrada sangre, pelo y fibras de la ropa de la víctima en el automóvil del acusado. Éste reconoció haber tenido contacto sexual con ella, pero negó haberla matado.

Años más tarde apareció un testigo que dijo haber visto cómo el acusado, quien por entonces estaba en libertad condicional por un asesinato cometido en Nueva York, se iba del bar acompañado de dos hombres y no de la víctima.

La defensa pidió sin éxito que se revisara el caso teniendo en cuenta ese testimonio, así como el hecho de que se habían destruido muestras físicas sobre las que se habría podido hacer una prueba de ADN determinante para el acusado.

Waterhouse era el reo que más tiempo llevaba en el corredor de la muerte en este estado. El arzobispo de la Archidiócesis de Miami se sumó a las peticiones promovidas por otras organizaciones y particulares de Florida que reclaman a Scott que deje de aplicar la pena de muerte y que, como detallaron los sacerdotes católicos en una carta enviada al gobernador, dicen estar preocupados por la aceleración de estas penas.