Jueves, 16 de Febrero de 2012

"No estamos llorando, sino reclamando lo que es nuestro"

Jubilados llevan al Congreso una iniciativa para recuperar el poder adquisitivo perdido en 2011

ELENA HERRERA ·16/02/2012 - 08:00h

Jubilados y pensionistas, promotores de la ILP, ayer, frente al Congreso de los Diputados. miguel garcía

La mayoría rondan los 70 años, pero están dispuestos a seguir luchando hasta que los "achaques" les dejen. Cuando se jubilaron, cambiaron la rutina de sus puestos de trabajo por una forma de activismo con la que buscan defender los derechos de un colectivo, el de "los mayores", como les gustan que les llamen, que creen "olvidado" y "discriminado".

Su última batalla es recuperar el poder adquisitivo que perdieron con la congelación de las pensiones durante 2011. Por ello, presentaron ayer ante de la Mesa del Congreso de los Diputados una proposición de ley de Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en la que solicitan que los perceptores de pensiones del sistema de la Seguridad Social y de Clases Pasivas que vieron suspendida su revalorización en el ejercicio de 2011 recuperen los ingresos perdidos.

Los promotores exigen que no vuelvan a congelarse las pensiones

Para conseguir que su propuesta llegue al Congreso, deben reunir 500.000 firmas bajo la supervisión de la Junta Electoral. Una vez superado este trámite y tras el debate de los diputados, su proposición sí podría inspirar un texto legal. Saben que no será tarea fácil de hecho, sólo una ILP ha pasado el filtro en más de 30 años, pero son optimistas. "¿Quién no va a firmar para que a su abuelo o abuela le den lo que es suyo?", se preguntaba Lázaro Sola, de 70 años, ante la aprobación del resto de veteranos.

No quieren pagar los platos rotos de una crisis que no han generado y por eso exigen que se cumpla la legislación anterior sobre Seguridad Social, que mantiene que las pensiones en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, serán revalorizadas al comienzo de cada año, en función del correspondiente IPC.

"Si tienen que empezar a recortar, que lo hagan por los de arriba. Nosotros apenas tenemos para dar a nuestros hijos, pero sí tenemos para que nos quiten", se quejaba Juana León, de 67 años.

Necesitan 500.000 firmas para que su propuesta llegue a la Cámara

En el plan de recortes aprobado a finales de 2011, el Gobierno sólo se permitió no meter la tijera en las pensiones. No obstante, los jubilados seguirán perdiendo poder adquisitivo debido al aumento de los impuestos, a pesar de que sus retribuciones aumentarán en un 1% durante 2012.

"Unidos, los pensionistas podemos poner y quitar gobiernos", comentó decidido Manuel Iglesias, de 68 años, en las inmediaciones de la entrada principal del Congreso de los Diputados. Por eso han puesto todo su empeño en aunar fuerzas para el lanzamiento de esta ILP. En la comisión promotora de la propuesta, que representa a más de tres millones y medio de mayores, participan organizaciones estatales de prejubilados y pensionistas junto a maduros militantes de IU o miembros de la acampada de veteranos del 15-M.

Solidaridad familiar

Aseguran que con sus pagas ayudan económicamente a sus hijos y nietos

Entre los problemas que intentan sortear día a día aparecen los incidentes con las ayudas de la Ley de Dependencia o la escasez de plazas en las residencias de mayores. Sin embargo, todos coinciden en que lo relativo a las pensiones es algo "crucial" en un momento en el que muchos de ellos utilizan parte de sus pagas para llenar las neveras de sus hijos y nietos, afectados por el desempleo o la precariedad laboral. "En la actualidad, el 40% de los mayores ayudan económicamente a sus familias", asegura Margarita García, de 72 años, que participa en la Unión Democrática de Pensionistas (UDP).

El mayor del grupo es Vicente Luis Llopis. A sus 95 años, lleva las riendas de una revista y participa en varios colectivos. "Es importante que se tenga en cuenta que esto que pedimos no es sólo por nosotros. También repercutirá en las próximas generaciones", señala. A su lado, Iglesias da otro argumento que refuerza su reivindicación: "No estamos llorando, sino reclamando lo que es nuestro".