Miércoles, 15 de Febrero de 2012

Obama y el futuro líder de China miden por primera vez sus fuerzas

Los conflictos económicos dominan a los derechos humanos en la visita oficial Xi Jinping a la Casa Blanca

ISABEL PIQUER ·15/02/2012 - 02:09h

JASON REED (REUTERS) - El presidente de EEUU, Barack Obama, ofrece su mano al vicepresidente chino, Xi Jinping, ayer en Washington.-

Estados Unidos conoció ayer al vicepresidente chino, Xi Jinping, que debería asumir las riendas de su país el año que viene. La visita oficial de cinco días debería marcar el tono de las relaciones entre Washington y Pekín durante la próxima década. En la primera jornada, Xi se entrevistó con Barack Obama, que pidió el respeto de "las mismas reglas de juego para todos" en el terreno comercial y económico y abogó por la defensa de los derechos humanos.

"Tenemos ahora la oportunidad de que nuestros países mejoren sus lazos estratégicos y que gestionen las posibles tensiones de manera constructiva", dijo Obama, al reconocer el ascenso "pacífico" de China. En el ámbito económico, reivindicó "un flujo comercial equilibrado no sólo entre EEUU y China, sino en todo el mundo".

Acerca de "cuestiones cruciales como los derechos humanos", Obama declaró: "Washington continuará insistiendo en lo que nosotros pensamos que es importante, que se reconozcan las aspiraciones y los derechos de todos", la única frase que dedicó al tema.

Los dos responsables hablaron de la cotización del yuan, que EEUU considera excesivamente baja; el intercambio comercial, con el tema fundamental de la piratería; y el equilibrio militar en la región de Asia-Pacífico. También abordaron asuntos como la situación en Siria, Corea del Norte e Irán.

Washington atribuye una gran importancia a la visita de Xi Jinping, tal y como lo demostraban ayer las declaraciones del vicepresidente Joseph Biden, que calificó las relaciones bilaterales entre los dos países como "una de las más importantes del mundo".

EEUU reivindica "un flujo comercial equilibrado en todo el mundo"

Xi debería asumir la jefatura del partido comunista chino a finales de este año y sustituir al actual presidente Hu Jintao en marzo de 2013. "Xi Jinping todavía no es el número uno, así que no esperamos que anuncie nada nuevo", explicaba recientemente a la prensa Daniel Russel, responsable de política china en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, "pero es importante que sepamos más cosas sobre él" y que la visita sirva "para que a su vez entienda mejor a Estados Unidos".

De la visita protocolaria no se esperan resultados, pero sí gestos de acercamiento, por lo que cada declaración se medirá en términos de simbolismo.

"El vasto océano Pacífico cuenta con espacio de sobra para China y Estados Unidos. Damos la bienvenida a un papel constructivo de EEUU para promover la paz, la estabilidad y la prosperidad en la región. También esperamos que Estados Unidos respete totalmente y acomode los principales intereses y las preocupaciones legítimas de los países de Asia Pacífico", declaró Xi al diario The Washington Post, anunciando su buena disposición respecto a la que sigue siendo primera potencia del mundo.

Xi, de 58 años, llegó el lunes a Washington y cenó con veteranos de la política exterior estadounidense, como los ex asesores de seguridad nacional Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, y la ex secretaria de Estado Madeleine Albright. Es el más alto cargo chino que visita la Casa Blanca desde que Obama lanzara un nuevo "eje" estadounidense hacia Asia en noviembre para intentar contrarrestar la creciente influencia de China en la región.

Xi asumirá la jefatura del Partido Comunista Chino a finales de 2012

El líder chino tiene una agenda cargada. Además del encuentro con Obama y de la cena con Biden, que le hará de anfitrión a lo largo de la visita, el vicepresidente chino se entrevistó ayer con varios empresarios y banqueros estadounidenses, entre ellos los responsables de Goldman Sachs, Walt Disney y Ford. Xi se reunió también con la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y con el de Defensa, Leon Panetta, así como con la plana del estado mayor.

Relaciones militares

Pekín y Washington han acumulado roces desde que el Gobierno chino ha afirmado su presencia militar en Asia. En declaraciones a la Comisión de asuntos de Defensa del Senado, Panetta reafirmó ayer que el presupuesto del Pentágono dedica "una partida importante de sus fuerzas a la región del Pacífico".

Como ya ocurrió con la visita de Hu Jintao, EEUU hizo todo lo posible por separar la delegación china de manifestantes y protestas. Ayer, cientos de personas se manifestaron delante de la Casa Blanca para denunciar las actuaciones de Pekín en Tibet.

Pero el vicepresidente chino no se quedará solo en Washington. También visitará Iowa, donde vivió brevemente con una familia local en 1985. A continuación, Xi viajará a Los Ángeles, donde se entrevistará con su alcalde, Antonio Villaraigosa, atenderá un foro comercial y asistirá a un partido de los Lakers.

La visita de Xi no se realiza en el mejor momento para Obama, que debe calibrar sus declaraciones diplomáticas y a la vez responder a las críticas de sus adversarios republicanos, que le acusan de no ser lo suficientemente firme con las autoridades de Pekín en materia comercial.