Sábado, 11 de Febrero de 2012

Mapa del territorio punk

Un libro recupera a los protagonistas de la órbita latina del punk y reinvidica que los peruanos Los Saicos, en los sesenta, fueron los primeros en interpretar unas canciones rebeldes y contundentes que luego se considerarían punk

LÍDIA PENELO ·11/02/2012 - 08:00h

"¡Echemos abajo la estación de tren! ¡Demoler, demoler, demoler!", dice el estribillo de Demolición una de las canciones de Los Saicos, una banda de rock peruana de la década de los sesenta considerada como la precursora del punk. La rebeldía y originalidad de este grupo liderado por Erwin Flores causó sensación en su ámbito más cercano y, sin saberlo, se adelantaron al estilo que popularizaron los Ramones en el Nueva York de 1974.

Cuando los Sex Pistols, en aquel Londres de 1974, alimentados de la cultura trash y la escena underground y empujados por las protestas del proletariado, llamaron a la anarquía en Reino Unido, el punk ya se extendía en Latinoamérica. Puede sonar extraño, pero ese es el argumento que sostiene el Diccionario de Punk y Hardcore (España y Latinoamérica), coordinado por Zona de obras.

Docenas de grupos surgieron para perturbar las dictaduras

"Todo sobreviviente rockero conserva, aunque sea como un buen recuerdo de juventud, algún himno de tres minutos latiendo en su corazón. Canciones urgentes, letras como cuchillos, ritmos atropellados. El punk atravesó las vidas de generaciones enteras, sí, y todo parece indicar que su llama no va a extinguirse jamás", apuntan los autores del libro. Por eso les pareció interesante contar en un volumen que la historia del punk comenzó hace décadas y en Latinoamérica.

Así que este diccionario se remonta a los tiempos en los que el punk todavía no tenía ese nombre, y enumera un montón de grupos, algunos desconocidos en la actualidad, que sentaron las bases de un género que marcó la historia de la música del siglo XX. Pero, los autores no se han limitado a ofrecer un inventario exhaustivo de los artífices del protopunk y su discografía, sino que también incluyen anécdotas y escenarios de una escena legendaria, y los nombres y apellidos de los que la hicieron posible.

Uno de ellos es Álvaro Peña, saxofonista, pianista y cantante chileno, protagonista de la historia mundial del punk por haber sido uno de los músicos que tocó con Joe Strummer en 1974, poco antes de que surgiera The Clash.

El primer punk era la banda sonora de la pobreza y la corrupción

El equipo de Zona de Obras quería demostrar que la historia del punk "está empapada de latinidad". En Venezuela, Ecuador, Colombia, Brasil, Chile y Argentina fueron muchos los grupos que abordaron la miseria, el racismo y la discriminación sexual. Todos ellos irrumpieron para perturbar las dictaduras del centro y del sur del continente.

Los autores argumentan que fue la relación con la noción de crisis lo que permitió a ese estilo calar hondo en esa parte de América: "Junto con el heavy metal, el primer punk se convirtió en la banda de sonido de las realidades que tristemente vinculan a toda la región pobreza, corrupción, desigualdad, represión en el tan esperado grupo redentivo de los hijos de la clase trabajadora, es decir, aquellos que no querían saber nada con las utopías, la paz ni el amor".

El punk chicano

El libro tampoco olvida lo que sucedió a finales de los ochenta, cuando el punk conectó con las consignas políticas contrarias al neoliberalismo y con el hardcore, "el heredero radical del género, musical e ideológicamente hablando", según los autores.

La comunidad hispana participó en el desarrollo del punk en EEUU

Y por si no fuera poco, la comunidad hispana también tuvo una participación activa en el desarrollo del punk en Estados Unidos. Parece que muchas de las agrupaciones que luego se tornaron en iconos del movimiento tuvieron por lo menos un integrante de origen latino.

"Por otra parte, el punk sirvió para ratificar la identidad de colectividades como la mexicana en Los Ángeles la ciudad que fue el hogar del punk chicano, y más adelante supo disfrutar de una corriente que aprendió a apropiarse de la lengua de Cervantes", defienden los autores de este diccionario que ofrece una historia del punk paralela a la definida por "la imaginería del rock angloparlante".