Viernes, 10 de Febrero de 2012

El reportaje en televisión se acerca al entretenimiento

El periodismo ciudadano y la dramatización caracterizan los nuevos formatos

ALEJANDRO TORRÚS ·10/02/2012 - 09:48h

ALEJANDRO TORRÚS - El programa Comando actualidad' es un ejemplo del éxito de estos espacios. rtve

La información está de moda en televisión y el reportaje, el género al que mejor se adapta la información en la pequeña pantalla, también. Prueba de ello es la proliferación en la parrilla durante los últimos años de espacios como Equipo de investigación (Antena 3), Salvados (La Sexta), Comando actualidad (La 1) o La sexta columna (La Sexta), que se suman a la tradicional oferta de programas como Informe semanal, En portada o Documentos TV (TVE). Pero ¿qué tienen en común Informe semanal y Equipo de investigación? ¿Por qué proliferan en la actualidad este tipo de formatos?

Un buen reportaje debe mostrar, según Rafael Díaz, profesor titular de Información Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, personajes arquetípicos, situaciones típicas e imágenes que hablen por sí mismas de manera que los testimonios elegidos y las situaciones descritas muestren "la realidad general desde lo concreto y particular". Para Alberto García, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra, el reportaje se diferencia de cualquier otro género informativo por su estructura "más libre, que reclama acompañamiento musical", por "la descripción de ambientes" y la "transmisión de sensaciones".

"El espectador tiende a informarse por la crisis", dice un profesor

La duda que surge es: ¿incluyen estos nuevos programas los ingredientes esenciales del reportaje? García considera que sí, aunque añade un factor que diferencia a la nueva generación de los reportajes tradicionales: "Intentan buscar temas menos políticos, más cercanos al periodismo ciudadano y alejados de las fuentes oficiales".

Este nuevo elemento da lugar a nuevos subgéneros dentro del reportaje. Belén Andueza, doctora en Comunicación Audiovisual, señala que esta nueva oleada de espacios se puede definir por su contenido "dramático". Andueza distingue entre reportajes drama-show, basados en la vida de un determinado personaje anónimo que sirve como eje del reportaje en el que Comando Actualidad serviría como ejemplo, y otro subgénero de reportajes menos dramatizados, en el que la realidad es mostrada a través de las peripecias del reportero que se convierte en el verdadero protagonista. El ejemplo que mejor resume este segundo subgénero sería, en opinión de Adueza, Salvados, con Jordi Évole a la cabeza.

Este último formato supone para Rafael Díaz el caso "más interesante" de todas las nuevas propuestas. "Es un buen ejemplo de las últimas tendencias de hibridación en el género. Es un modelo de programa muy cercano al concepto de reportaje de Michael Moore. Un formato que se mueve entre el reportaje y el magacín", explica Díaz, que añade que Salvados también sirve para ejemplificar cómo la información se acerca al entretenimiento.

El menor coste de este tipo de programas atrae a las cadenas

'Mi cámara y yo': el origen

Esta tendencia de acercamiento al entretenimiento con aspectos más dramáticos tuvo su origen, según los expertos consultados, en el espacio de Telemadrid Mi cámara y yo, que supuso un gran éxito de audiencia. "El objetivo no es tanto auscultar una determinada cuestión como Informe semanal señala Díaz, sino buscar la identificación del espectador. De hecho, este formato tuvo un gran éxito y ha tenido infinidad de secuelas".

Pero ¿por qué a raíz de la crisis se ha puesto de moda este tipo de reportajes? Para Alberto García una de las claves radica en que en tiempos donde "se hace más difícil llegar a fin de mes" el espectador tiende más a informarse. Por otra parte, Díaz añade la necesidad de la audiencia de encontrar sus problemas "reflejados" en la pantalla e incluso de tomarse una pequeña "revancha" viendo cómo señalan a los culpables.

"'Salvados' es similar al concepto de reportaje de Michael Moore"

No obstante, todos los expertos consultados coinciden en un tercer factor determinante: la crisis afecta también a las televisiones y a las productoras y a estas les resulta más barato la información como entretenimiento que la ficción.