Miércoles, 8 de Febrero de 2012

"Querido juez Baltasar Garzón..."

Decenas de víctimas escribieron al juez tras abrirse la investigación

E. HERRERA / D. BARCALA ·08/02/2012 - 11:15h

UNA DE LAS CARTAS. En 2008 decenas de familiares de desaparecidos escribieron al juez para contarle sus casos y pedir justicia (pinchar para ampliar).

Varias páginas arrancadas en un libro desgastado por el paso de los años. Fue lo único que encontró Alfredo Abreu cuando acudió al juzgado de O Barqueiro (A Coruña) a buscar los motivos de la muerte de su padre, jefe de la aduana de Viveiro, asesinado entre el 25 y el 26 de septiembre de 1936. "Le dispararon dos veces, una en la mano y otra en la cabeza. Todo delante de mi madre, que murió enferma del corazón nueve años después", explica.

Pasados algunos años, Abreu se enteró de que el juez Baltasar Garzón había expresado su voluntad de investigar los crímenes del franquismo. Y decidió escribirle. A mano redactó una carta en la que le contó su caso y le proporcionó los detalles que había ido recopilando a lo largo de su vida. "Lo hice porque me salió del corazón. Me sentí más calmado", recuerda en conversación telefónica desde Bilbao, donde reside.

"Le escribí porque me salió del corazón" cuenta el hijo de un fusilado, de 79 años

Decenas de cartas como la de Abreu, a las que ha tenido acceso Público, forman parte de la investigación abierta por Garzón en 2008.

El encausamiento del juez fue un mazazo para Abreu que, a sus 79 años, no pierde la esperanza de rescatar a su padre de la cuneta donde sigue enterrado. "Me fastidia mucho este proceso. Es importante que las familias recuperen a sus muertos. ¡Qué menos!", se lamenta.

Otra de las decenas de cartas de familiares de desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista que recibió Garzón fue la de José María Echézar, hijo y hermano de represaliados, y fallecido el 31 de marzo de 2010, meses antes de que el Consejo General del Poder Judicial suspendiera a Garzón.

Un hombre exiliado en Francia pidió ayuda al juez para buscar a su familia

"Soy uno de aquellos niños que tras la caída de San Sebastián escapamos por barco a Francia, donde resido desde entonces, exiliado para siempre. Tengo ahora 85 años, soy jubilado de Renault [...]. En esa contienda perdí a mi padre y a tres hermanos y yo, desterrado para siempre, moriré en este país. Quiero saber dónde están sus restos", escribió dos años antes de morir desde su casa de Angers.

Echézar explica a Garzón cómo uno de sus hermanos, Bernardino, fue asesinado tras intentar fugarse del campo de concentración de Miranda de Ebro, donde estaba recluido. Sus hermanos Federico y Eustaquio, según recoge en la carta que envió al juez, también sufrieron represalias. El primero fue asesinado en agosto de 1936 en Lasarte (Gipuzkoa), el segundo, murió en 1942 tras ser torturado en la cárcel durante cinco años.

La justicia nunca llegará para este hombre que despidió su carta a Garzón con el siguiente párrafo: "Le agradezco su actuación, como hizo con Pinochet, como hace con ETA y compañía. Le saluda un compatriota, muchas gracias y viva nuestra España".

"Frustración"

Paco González Carrascal es otra de las personas que se decidió a escribir al magistrado al calor de la investigación. Busca a su abuelo, José González Ortiz, desaparecido forzosamente en el inicio de la Guerra Civil en Extremadura. Era ferroviario en Almendralejo (Badajoz). Sabe que lo asesinaron, aunque no conoce la localización exacta. "Posiblemente pueda encontrarse en alguna fosa de Mérida o de pueblos cercanos", contó al juez en una carta manuscrita.

Acudió a Garzón buscando las pistas que nunca se atrevió a explorar su padre, que ahora tiene 77 años y que perdió a su progenitor cuando no pasaba de los cinco. "Mi abuela tuvo que trabajar como una mula sirviendo en casas de ricos. Agua pasada no mueve molino', decía siempre", según explica González. La paralización del proceso le sumió en la más absoluta "frustración". "Garzón se preocupó de que este genocidio no se olvidara. Si lo condenan, se paralizará todo", lamenta.