Martes, 7 de Febrero de 2012

"Los que tienen que dar la talla son los que han sido elegidos en las urnas"

Serrat y Sabina. Pareja de músicos. Vuelven con 'La Orquesta del Titanic', un disco grabado a cuatro manos con el que girarán por España y Latinoamérica en 2012

JESÚS MIGUEL MARCOS ·07/02/2012 - 09:20h

Serrat y Sabina, maestro y alumno aventajado, juegan a darle la vuelta al juicio común en la canción más enérgica de su nuevo disco. Estos dos pájaros, unas veces pajarracos y otras pajaritos, defienden en un estribillo con ritmo de rock, pero sin guitarras eléctricas, que "los guapos no son tan sapos, ni las misses tan necias, ni el placer tan ateo". Uno acaba esperando que salven hasta a los banqueros, pero se ve que por ahí no pasan. "Esos sí son malos", exclamaba ayer Sabina, sentado en un sofá de su discográfica y fumando un trujas, mientras su compañero de fatigas sorbía un té.

Las bromas se intercalan entre las respuestas mientras hablan de La Orquesta del Titanic (Sony), su primer disco en estudio juntos, creado a cuatro manos y que sale a la venta hoy.

¿Quién manda aquí?

Sabina: Él. (risas)

Serrat: (serio) No es verdad.

Sabina: "Si uno dice no, la canción va inmediatamente a la papelera"

SabinA: Lo que yo te diga...

Serrat: Que no es verdad. A Joaquín ya le conoce el mundo: siempre sufriendo, siempre en el margen... Pero luego no se puede hacer nada sin que dé su aprobación. Aquí cada cual aporta una parte que al otro le interesa mucho.

¿Pero en el disco creéis que se ve más a uno que a otro?

Serrat: No, es una evidencia de que dos artistas interactúan con mucha libertad y donde ninguno trata de llevarse el agua a su molino.

Sabina: Lo divertido es tratar de meterte en la casa del otro, ver cómo es y qué hay ahí. Eso es lo que a mí me divertía: probar canciones muy Serrat, con ese aroma...

Serrat: Eso es lo que me contó cuando me lo encontré en ropa interior en el cuarto de la chacha. (risas)

Sabina: Que no era la muchacha, que era tu mujer. (risas)

¿Y qué le interesa de Joaquín?

Serrat: Qué escribe, cómo lo escribe, cómo lo resume, cómo lo recalca... Si no le admirara, no tendría sentido que trabajáramos juntos. La mutua admiración, el respeto, la generosidad y el afecto son necesarios para que esto exista.

Sabina: A mí me pasa algo distinto, porque yo era fan de Joan Manuel. Con 16 años tocaba las canciones de Mediterráneo en el metro de Londres o en los bares. Partiendo de ahí, lo que más quisiera robarle es ese perfume de las melodías y su trayectoria, cómo ha estado de pie en el escenario, contra viento y marea, durante tantos años y tan ejemplarmente.

¿Se veían haciendo un disco juntos?

Serrat: Bueno, es verdad que cuando nos juntamos hace seis años para hacer un primer espectáculo, no sabíamos muy bien hacia dónde íbamos. La gente no daba un duro por nosotros, pensaba que nos íbamos a tirar los platos a la cabeza, que no nos íbamos a aguantar.

Sabina: Decían que éramos como el agua y el aceite.

Serrat: Durante este tiempo hemos tenido muchas ofertas para volver y cuando ya nos hemos decidido, dijimos: "Si lo vamos a hacer, hagamos algo que nos pueda defender y no tener el morro de hacer lo mismo". Y pensamos dos cosas: plantear un espectáculo nuevo, evidentemente, y un disco nuevo con canciones originales y escritas entre los dos.

Serrat: "Cada cual aporta una parte que al otro le interesa mucho"

SabinA: Y partiendo de cero, porque yo tenía dos o tres en el cajón, pero allí las dejamos.

Serrat: Los momentos más productivos han sido los que hemos estado juntos, en Rota, Madrid o Menorca. Y luego hemos redondeado a través del Skype. Ha sido una pena no haberlas grabado...

SabinA: ¿Tú no guardaste ninguna?

Serrat: No, si eso no se graba...

Sabina: Yo era la primera vez en mi vida que hacía algo así. Serrat le decía a mi mujer: siéntamelo al Skype. Pero yo de nuevas tecnologías nada. No uso ni teléfono móvil.

¿Es más fácil trabajar en pareja?

Sabina: En mi caso, mi último disco lo escribí con Benjamín Prado, porque necesitaba un interlocutor. A mí me gusta irme fuera de Madrid a escribir canciones, y si te vas solo te pierdes o vagueas, y necesitaba a alguien que me sirviera de frontón. En el caso de Serrat, ya estaba entrenado con la gira con él y sabía que iba a ir bien.

¿Utilizaban alguna técnica?

Sabina: Sí, entre nosotros, el no va a misa. Generalmente, si él propone algo me gusta mucho, y viceversa. Pero si uno de los dos dice no, se va a la papelera inmediatamente y seguimos buscando por otro lado.

Serrat: Sí, eso es fundamental para la supervivencia del proyecto. Además, que cuando uno dice no, sus razones tendrá, porque no te pones a trabajar con un tío que sistemáticamente vaya a joderte lo que tú haces, sino que va a tratar de mejorarlo.

Serrat: "No hemos pretendido un disco que abanderara la revuelta popular"

Dada la época que vivimos, ¿cómo no les ha salido un artefacto más político?

Sabina: Uno no decide qué es lo que va a contar, es el propio proceso el que te lo trae. Creo que la metáfora política está en el concepto global, en el Titanic, un barco que se hunde y nosotros seguimos cantando. Pero en el detalle no está. Alguna vez pensamos en una canción que fuese como un himno de los indignados, y hemos hecho bien en no hacerla.

Serrat: Hemos hecho lo que queríamos hacer, unas canciones que nos gustaran. No hemos pretendido hacer un trabajo que abanderara una revuelta popular.

Sabina: Pero lo que no vamos a decir es que los banqueros son cojonudos. (risas)

Serrat: La aportación fundamental de un artista a este momento o a cualquier momento es hacer bien su trabajo y ser capaz de acompañar a la gente con su trabajo, no es dar soluciones que uno realmente no tiene. ¿Cambiar? Está clarísimo que hay que cambiar y que todos debemos ocuparnos de ello, pero los que verdaderamente tienen que dar la talla son los que han sido elegidos en las urnas.

SabinA: Yo, además, ese tipo de artefacto rabioso lo escribo cada semana en Público. Cuando pienso en una canción, ya no pienso con esa inmediatez.

Cantar contra Franco era efectivo, pero ahora el objetivo se difumina. ¿Habrá que cantar contra el presidente del BBVA?

Serrat: Cantar contra Franco era estimulante, porque sentías que abrías puertas que estaban cerradas. Contra el presidente del BBVA... yo casi ni sé quién es.

Sabina: Los panfletos, que son muy necesarios, los están haciendo, y bastante mal, los raperos, que están diciendo todo el día que "yo soy el que la tengo más gorda".

Sabina: "La metáfora política está en el concepto del Titanic"

Ya que toca el tema, ¿no se han atrevido con un rap?

Sabina: Tuvimos uno, que al final no lo sacamos porque no lo terminamos.

Serrat: Hemos hecho pruebas, pero en realidad eran momentos lúdicos. Nos gusta escribir, vacilar y alucinar, por lo que componemos cosas que luego no llegan a ningún lado, pero nos lo pasamos muy bien haciéndolo.

Sabina: Del rap este tenemos como 300 versos.

¿Y de qué iba?

Sabina: De un taxista, que va opinando.

Serrat: Ocurrencias... porque las cosas, hasta que no están terminadas, no son nada. Las ideas están muy bien, pero si no se concretan en algo determinado, no valen para nada. O sólo para divertirse.

Serrat: "La industria discográfica ha pecado de soberbia"

¿Qué peso ha tenido Javier Limón en el disco?

Sabina: Ha sido fundamental. Como nexo de unión no podíamos haber encontrado a nadie mejor. Y es rápido, eficaz y entusiasta, que eso ayuda mucho. Además, le ha dado ese perfume flamenquito...

La crisis del disco, ¿es responsabilidad de internet o de las discográficas?

Serrat: La industria no ha tenido el talento de preveer qué podía ocurrir. Ha habido pecados de soberbia...

Sabina: Y de sobreprecio también. Cuando sacaron el CD, igual de bajar el precio lo subieron. Claro...

Serrat: ¿Y ese es el argumento? No, para mí es más sencillo. Se lo descarga gratis porque no quiere pagar. Otra cosa es que sea caro.

Y para terminar, ¿siguen bailando?

Serrat: A mí no me gusta mucho bailar con él, porque es muy torpe. (risas)

Sabina: Yo me hinché de bailar el día que cumplí 60 años, hace dos. En una fiesta sorpresa que me hicieron.

Serrat: Yo bailo como Aznar habla el catalán, en la intimidad.

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