Domingo, 5 de Febrero de 2012

El '10' que no pudo ser

Banega regresa al Calderón, el estadio que quiso adorarle cuando fue cedido al Atlético

ALFREDO VARONA ·05/02/2012 - 08:00h

ALFREDO VARONA - Banega celebra entre Aduriz y Parejo el cuarto gol que el Valencia marcó al Cádiz en Copa. efe

"Era un 10 que jugaba de 5", recuerda Miguel Ángel Ruiz, el hombre que fichó a Banega (Rosario, 1988) de Boca Juniors para el Valencia. "Me atrajo la personalidad en su juego a pesar de la juventud. No era el clásico 5, que juega rápido y fácil. Él prefería arriesgar". Fue mediada la temporada 2007-08. Ruiz le presentó esta posibilidad a Ronald Koeman, que había sustituido a Quique Flores como entrenador. "Fue curioso, porque él no le conocía, pero su hermano Erwin sí y le había hablado maravillas de él. Al parecer, Erwin estaba en Japón y Boca fue a jugar allí. Y, claro, apareció Banega, que se distinguía rápido por la seguridad con la que pedía la pelota". De hecho, fue lo que sucedió nada más llegar a España. "Lo recuerdo como si fuese hoy", insiste Ruiz. "El primer partido que jugó con el Valencia fue en el Camp Nou. Apenas se había entrenado, pero dio un recital. No fue como otros que recién llegados juegan fácil para no equivocarse. Él hizo lo contrario".

Han pasado cuatro años desde entonces. Cuatro años que no han sido frágiles en la vida de Banega, criado en un barrio muy humilde de Rosario. A la temporada siguiente, fue cedido al Atlético. Emery llegó como entrenador al Valencia y no le quiso. Banega tenía 20 años y en el Atlético se pensó que podría ser ese 10 que, desde los tiempos de Pantic, no aparecía. Aguirre era el entrenador y antes había rechazado a Riquelme. Pero eso no debía ser obstáculo para Banega, un muchacho que apuntó al infinito. A los 8 años, pudo elegir entre Boca y River (pocos chavales en Argentina tienen esa posibilidad) y eligió jugar en Boca, porque era el equipo de su padre. A los 17, Banega debutó en La Bombonera y no encontró motivos para angustiarse en la cancha. Y en el diario La Nación tampoco faltaron quienes lo comparasen a los mejores caudillos del pasado. "Mostró una gran personalidad y claridad para distribuir la pelota". Al tercer partido, ya había perdido el miedo a todo. Fue expulsado ante Independiente. Un dato que no se interpretó con estrépito en el país. Al contrario. Era la prueba de un carácter especial y de un futbolista sin debilidad, capaz de ganar meses después la Copa Libertadores.

Sin embargo, el Atlético no encontró motivos para quedarse con ese futbolista. Y no tenía un 10. Es más, no lo ha tenido hasta la llegada de Diego esta temporada. Pero no se quedó. "Yo siempre he pensado que tanto el Atlético como Banega perdieron una oportunidad tremenda", señala Ruiz, que ya se había desligado del Valencia. "El futbolista no hizo lo que tenía que hacer, y el Atlético no supo arriesgar por un jugador de unas características que no tenía. Si entonces hubiese hecho una oferta a la baja, se lo hubiese quedado". Banega volvió al Valencia, donde ya lleva cien partidos. Tiene 23 años. El tiempo ha pasado y Banega todavía no ha sido ese futbolista rotundo que Ruiz imaginó cuando le vio en Boca Juniors. Tiene tanta clase que es titular para Emery, pero le falta término medio. Quizá hasta un carácter mejor. Fue eso, precisamente, lo que en 2009 le impidió quedarse en el Calderón, el estadio al que regresa esta noche.