Viernes, 3 de Febrero de 2012

Ser una madre "mandona" con la comida altera el peso de los hijos

Reuters ·03/02/2012 - 17:52h

Por Amy Norton

Investigadores descubrieron que cuando las madres eran excesivamente "mandonas" con sus hijos pequeños durante la comida, los niños solían tener sobrepeso a los 3 años.

Es sabido que los niños pequeños se ponen difíciles con la comida y que los padres se preocupan de que no coman lo suficiente, según dijo la doctora Julie C. Lumeng, autora principal del nuevo estudio.

"De modo que están los bebés que no quieren comer y los padres que insisten con 'Vamos, querido. ¡Come, come, come!'", dijo Lumeng, de la University of Michigan, en Ann Arbor.

Entonces, los padres terminarían "borrando" en sus hijos la capacidad de responder a "las señales de saciedad" que genera el organismo y es la forma que tiene el cerebro de decirnos que debemos dejar de comer.

El equipo les pidió a 1.218 madres que concurrieran al laboratorio con sus hijos. Los grabaron durante 10 minutos mientras los niños comían. Las familias concurrieron tres veces, cuando el niño tenía 15 meses y 2 y 3 años.

Las madres más "mandonas" mientras los niños comían tendían a tener hijos con sobrepeso, aun tras considerar factores como el ingreso familiar y la etnia.

Los niños de familias de bajos ingresos y de las minorías tienen más riesgo de ser obesos que los chicos blancos de clase media. Estudios previos habían demostrado que las madres de esos niños solían ser más controladoras durante las comidas, según escribe el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

Lumeng explicó que "mandonas" en este estudio eran las mujeres que presionaban a los bebés para que comieran en lugar de sólo ofrecerles comida, al decirles por ejemplo: "Te gusta. Come otro bocado".

De todos modos, la relación entre esa insistencia para que los niños coman y el peso infantil fue mínima. Si, por ejemplo, todas las indicaciones maternas fueran asertivas, el índice de masa corporal (IMC) del niño aumentaría lentamente del percentilo 50 al 57, según explicó la autora.

Por ahora, Lumeng sugirió que los padres sigan la recomendación de los expertos: darles a los niños alimentos saludables y dejarlos que controlen cuánto quieren comer.

"Naturalmente, los niños tenderán a comer la cantidad adecuada", dijo. Y si los padres están preocupados porque sus hijos no comen, sugirió que conversen con el pediatra.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 25 de enero del 2012