Jueves, 4 de Octubre de 2007

El amor de Eva y Will

Es un clásico. Un tema clásico y recurrente. Tan clásico que con él incluso se hizo una película protagonizada por Gerard Depardieu y Andie Macdowell y tan recurrente que en internet hay páginas y páginas en las que chico busca a chica para casarse o chica busca chico para hacer lo mismo.

JOSÉ ANTONIO ABELLÁN ·04/10/2007 - 22:58h

Es un clásico. Un tema clásico y recurrente. Tan clásico que con él incluso se hizo una película protagonizada por Gerard Depardieu y Andie Macdowell y tan recurrente que en internet hay páginas y páginas en las que chico busca a chica para casarse o chica busca chico para hacer lo mismo. El caso es conseguir papeles.

Son los matrimonios de conveniencia. Y si eso pasa en la vida cotidiana a ras de suelo, qué no pasará a nivel de 2,05 (centímetro arriba-centímetro abajo), cuando esos 2,05 atacan, defienden o machacan el aro de una canasta de baloncesto a cambio de papeles moneda.


Pero siendo, como es, un tema clásico y recurrente de la sociedad en la que vivimos, qué ha pasado para que se haya montado, con perdón, la que se ha montado porque el diario Público haya denunciado que una muchacha de muy bien ver, llamada Eva, se haya casado con un pedazo de tío de 2,02, llamado Will McDonald, y, todo indique, que lo han hecho de conveniencia. Porque casos como éste los conocen de sobra en la Federación Española de Baloncesto. De hecho, El Tirachinas hace dos años denunció varios casos parecidos con información que me pasó la propia Federación. Y lo saben en la ACB, porque la ACB no se cayó ayer del guindo. Y lo sabe la Asociación de Baloncestistas Profesionales porque, en caso contrario, es para que hubieran dimitido ya todos y forever.

Insisto, ¿qué ha pasado entonces para que Público se ponga su primera medalla en forma de demanda por haberlo destapado en exclusiva? Para mí sólo existen dos teorías: una, que a todos los implicados se les haya caído la cara de vergüenza y quieran lavar su imagen montando esta pequeña bronca y, de paso, a río revuelto, ganancia de pescadores. Y dos, que el diario Público se haya tirado a la piscina denunciando el caso y resulta que los chicos se quieren. Porque, aunque Eva no recuerda dónde ni cuando se casó y asegura que lo hizo por amistad, cosa que puede parecer anormal en una novia, lo mismo se casó de verdad por amor siguiendo la teoría de Antonio Gala, para quien el amor es la amistad con ratitos de sexo.


En cualquier caso, enhorabuena a este diario por levantar esta noticia y denunciar la hipocresía que tienen todas esas normas, supuestamente proteccionistas de los jugadores españoles, y que sólo conducen a situaciones como ésta. Situación que, por cierto, va a quedar en nada porque nada se puede hacer contra los documentos que indican que ese matrimonio es legal.