Jueves, 26 de Enero de 2012

Estudio asocia los PFC con problemas inmunológicos infantiles

Reuters ·26/01/2012 - 16:53h

Por Frederik Joelving

Los niños expuestos a sustancias químicas presentes en los envases de alimentos y en los productos textiles tendrían el sistema inmunológico comprometido, según una nueva investigación.

Un equipo descubrió que los niños con altos niveles en sangre de compuestos perfluorados (PFC, por sus siglas en inglés) eran menos propensos a responder a las vacunas pediátricas.

"Cuando la concentración de PFC aumenta en el organismo, el sistema inmunológico pierde capacidad de mantener alerta su sistema de defensa contra los microorganismos", dijo el autor principal, doctor Philippe Grandjean, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston.

Aunque los resultados no prueban que los PFC dañan el sistema inmunológico, Grandjean sostuvo que "es muy posible" que así sea.

Los PFC se utilizan en el mundo en la producción de empaques para alimentos y el tratamiento de productos textiles. Como no se descomponen fácilmente, permanecen en el medio ambiente y en el organismo humano y animal.

Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, distintos experimentos con animales de laboratorio demostraron su toxicidad al provocarles trastornos reproductivos, del desarrollo y otras enfermedades.

El nuevo estudio, publicado en Journal of the American Medical Association, es el primero que revela una asociación entre los PFC y los problemas inmunológicos en los niños.

El equipo estudió a unos 600 niños de las Islas Feroe del Atlántico Norte desde el nacimiento hasta los 7 años. Los expertos relacionaron los niveles de PFC en muestras de sangre materna con la respuesta de sus hijos a las vacunas de rutina contra la difteria y el tétanos.

Los autores observaron que concentraciones dos veces más altas de un tipo común de PFC (ácido sulfónico de perfluorooctano o PFOS, por sus siglas en inglés) estaba asociado con un 39 por ciento menos de anticuerpos contra la difteria en sus hijos a los 5 años. Lo mismo ocurrió al evaluar la respuesta a la vacuna contra el tétanos.

"A los 7 años, dos años después de la última inmunización, casi el 10 por ciento de los niños tenía una cantidad aún menor de anticuerpos. Por lo tanto, carecerían de protección en el largo plazo", explicó Grandjean a Reuters Health.

El llamado Foodservice Packaging Institute, que representa a la industria del empaquetado de alimentos, no realizó comentarios sobre estos resultados.

Pero un toxicólogo independiente, el doctor Anthony Dayan, que asesoró a la industria, criticó el nuevo estudio a través de un comunicado del Science Media Centre, con sede en Londres.

Allí, Dayan consideró que el estudio no tuvo en cuenta el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA, por sus siglas en inglés), que se encuentran en los pescados grasos, como el atún, y que también pueden suprimir el sistema inmunológico.

"De modo que, mientras la dieta sea la fuente de los PFC y los PUFA inmunosupresores, el estudio no prueba nada", aseguró.

Por su parte, Grandjean dijo que eso es poco probable porque su equipo no halló efecto alguno del mercurio u otras sustancias químicas que también se encuentran en los pescados.

Es más, consideró que la Agencia de Protección Ambiental debería tener en cuenta estos resultados en la regulación de los PFC que tiene bajo estudio.

El autor recomendó a los padres que eviten el consumo de las palomitas de maíz que se cocinan en microondas y la limpieza de muebles, alfombras y prendas de vestir con productos contra las manchas para reducir la exposición de la familia a los PFC.

FUENTE: JAMA, 24 de enero del 2012