Jueves, 26 de Enero de 2012

Una delegación de la Liga Árabe llega el sábado a la ONU para tratar la crisis siria

EFE ·26/01/2012 - 13:32h

EFE - El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, da una rueda de prensa. EFE/Archivo

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, viajará el próximo sábado a Nueva York al frente de una delegación del organismo para reunirse con los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y conseguir su apoyo a la hoja de ruta árabe para Siria.

En declaraciones a los periodistas en la sede de la organización en El Cairo, Al Arabi explicó que la reunión está prevista para el próximo lunes y que le acompañará el ministro de Exteriores catarí, Hamad bin Yasim bin Yaber al Zani, quien encabeza el grupo de contacto de la Liga Árabe para Siria.

La organización panárabe había solicitado un encuentro con la ONU para lograr su respaldo al plan árabe, que pide al presidente sirio, Bachar Al Asad, que transfiera sus poderes al vicepresidente y forme un gobierno de unidad nacional, lo que ha sido rechazado por Damasco.

Esta hoja de ruta fue propuesta el pasado domingo tras una reunión de los jefes de la diplomacia árabe en El Cairo, y dos días después el organismo anunció que había pedido una reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El régimen sirio consideró la iniciativa una injerencia en sus asuntos internos y un intento de internacionalizar la crisis que atraviesa el país.

En este sentido, el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, dijo el pasado martes que la Liga Árabe "es incapaz de jugar su papel e implantar el plan para Siria y por eso acude al Consejo de Seguridad".

Pese a estas desavenencias, Damasco aceptó la continuación de la misión de observadores árabes que se desplegó en Siria hace un mes para verificar sobre el terreno el cese de la violencia, la retirada de las tropas de las ciudades y la liberación de los detenidos en las protestas contra Al Asad.

Sin embargo, la mediación árabe no ha logrado por el momento el fin de la violencia en el país, donde desde el inicio de la revuelta el pasado marzo han muerto, según la ONU, más de 5.000 personas.