Lunes, 23 de Enero de 2012

Asad rechaza dejar el poder como le exige la Liga Árabe

La organización había pedido la creación de un Gobierno de unidad para terminar con la violencia

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·23/01/2012 - 21:00h

REUTERS - Un tanque del Ejército sirio. -

El régimen sirio rechazó las conclusiones que la Liga Árabe adoptó el domingo en El Cairo y que, entre otras cosas, exigen el abandono del poder del presidente Bashar al Asad, su sustitución por uno de sus dos vicepresidentes y la formación de un Gobierno de transición que incorpore a personalidades de la oposición.

"Siria rechaza las decisiones que se han tomado al margen del plan de trabajo árabe y las considera como un ataque contra su soberanía nacional y una injerencia flagrante en sus asuntos internos", declaró en Damasco un alto funcionario citado por la agencia Sana refiriéndose al protocolo que Siria y la Liga Árabe firmaron en diciembre y que permitió la entrada en el país de 165 observadores extranjeros.

Los ministros de Exteriores árabes han extendido la misión de los observadores por un segundo mes, pero instan a la formación del Gobierno de unidad en el plazo de dos meses con el fin de preparar unas elecciones presidenciales y parlamentarias bajo supervisión de la comunidad internacional.

El general sudanés Muhammad al Dabi, jefe de los observadores, ha suscitado comentarios muy críticos por parte de la oposición al manifestar que el nivel de la violencia en Siria se ha reducido significativamente desde su llegada el 26 de diciembre, y que esto ha sido gracias al trabajo de la misión.

Retirada de armamento

"Nuestro informe menciona sólo las acciones que hemos visto y no incluye nada de lo que no hayamos sido testigos. Desde que la misión llegó a Siria se ha retirado todo el armamento pesado de las ciudades y de los pueblos, y no hemos visto aviones ni hemos oído bombardeos", dijo Dabi.

El general sudanés respondía así a la oposición, que considera que el primer mes de la misión se ha saldado con un sonado fracaso puesto que no se habría reducido el número de víctimas, una posición que comparten ciertos países árabes y que contradice a la versión de Dabi.