Lunes, 23 de Enero de 2012

Rumbo al corazón verde de La Gomera

Extremadamente húmedo y umbrío, el Parque Nacional de Garajonay es un bosque que aún conserva las reliquias de las extrañas laurisilvas y el eco de viejas leyendas de brujas y seres mitológicos.

PÚBLICO ·23/01/2012 - 11:53h

Uno de los senderos más interesantes de Garajonay es el que desde El Contadero lleva hasta el caserío de El Cedro.

El montañoso corazón de La Gomera aparece cubierto por una húmeda y siempre verde selva subtropical que constituye una auténtica reliquia viviente del Terciario. Por su extensión, buen estado de conservación y diversidad botánica -400 especies de plantas superiores, de las cuales 20 son grandes árboles, entre los que destacan los grandes laureles, viñátigos, fayas, brezos y acebiños-, los bosques de laurisilva de Garajonay han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Recorrer sus senderos es la mejor opción para conocer el profundo y umbrío bosque que encierra el parque nacional. ¿Por dónde empezar, entonces? En el Centro de Visitantes Juego de Bolas (La Palmita-Agulo) -donde no hay que dejar el centro sin visitar sus instalaciones, que incluyen un museo etnográfico y distintos jardines con vegetación autóctona- informan y ofrecen rutas guiadas. Una de las propuestas más interesantes es la que desde El Contadero lleva hasta el caserío de El Cedro y a la zona de Laguna Grande.

La segunda de las rutas más recomendables finaliza en el pico Garajonay, de 1.487 metros, y al que se accede por un señalizado camino que parte de la zona de Pajarito. Lugar sagrado sirvió de refugio a los últimos aborígenes gomeros, desde su cumbre, se puede gozar de una increíble panorámica de toda la isla y de parte del archipiélago.

Situado en la elevada meseta central de la isla y surcada de profundos barrancos cubiertos de laurisilva y erizada de erosionados roques, también conviene acercarse a los mejores puntos de observación de La Gomera, que son los miradores de El Bailadero, Alto de Garajonay, Los Roques, Montaña del Dinero y Vallehermoso.

Una vez en La Gomera no hay que perder la oportunidad de seguir disfrutando de otras maravillas naturales, como el acantilado de Los Órganos, un conjunto de prismáticas y alargadas columnas de origen volcánico que semejan un gigantesco órgano catedralicio de 80 metros de alto y más de 200 de ancho. Ocupa la fachada costera del noroeste de la isla y se comtemplar desde los barcos que salen de los puertos de Valle Gran Rey y Playa de Santiago.

Y también de la playa del Inglés, un importante foco turístico para los que buscan belleza y valor ecológico además de descanso. O de las también recomendables de Argaga, Vueltas y Calera. O del mirador de El Palmarejo, diseñado por César Manrique, que permite admirar el quebrado paisaje del interior del municipio, esculpido por infinidad de bancales con cultivos subtropicales y palmeras. Y, por supuesto, de San Sebastián de la Gomera, la pequeña capital de la isla, y Hermigua, Agulo y Vallehermoso, las principales poblaciones del norte, rodeadas de fértiles cultivos de plátanos, viñas y palmeras en bancales escalonados y que conservan todo su encanto tradicional.

Información práctica

Centro de Visitantes 'Juego de las Bolas'
Las Rosas (Agulo)
Tel.: 922 80 09 93
Parque Nacional de Garajonay