Sábado, 21 de Enero de 2012

La banca y el gobierno griego buscan concluir mañana un acuerdo sobre la quita

EFE ·21/01/2012 - 03:18h

EFE - El director del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charlas Dallara (i), y su asesor especial Jean Lemierre (d) salen tras una reunión con el primer ministro griego, Lukás Papadimos, y el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, en Atenas, Grecia.

La banca y el gobierno griego se reunirán de nuevo mañana sábado para tratar de concluir un acuerdo sobre la quita de la mitad de la deuda helena tras un día de maratonianas reuniones que concluyó sin acuerdo.

"Los elementos de esta quita voluntaria sin precedentes están llegando a su lugar. Ahora es el momento de actuar de forma decisiva y aprovechar la oportunidad de concluir este acuerdo histórico y contribuir a la estabilidad económica de Grecia, la zona euro y la economía mundial", dijo el director del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charles Dallara, que representa los intereses de la banca, en un comunicado distribuido tras la reunión de hoy.

El Ministerio de Finanzas confirmó a EFE la reunión de mañana, aunque ningún cargo quiso hacer más declaraciones sobre el estado en el que se encuentra el proceso de negociación.

Con todo, el portavoz del gobierno, Pantelis Kapsis, afirmó hoy durante una entrevista con Radio 9 que se espera llegar a un principio de acuerdo "muy pronto".

Desde el miércoles, Dallara, y su asesor especial Jean Lemierre, que representan a la banca y fondos de inversión que poseen la mayor cuota de títulos de deuda griega en manos de instituciones privadas, negocian en Atenas con el gobierno griego la importante quita.

Las reuniones se intensificaron hoy y se produjeron varios encuentros con el primer ministro griego, Lukás Papadimos, y el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, prolongadas hasta bien entrada la madrugada.

A la vez, los mandatarios helenos mantenían contactos con la llamada troika -formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE)-, que también se encuentra en Atenas, y, a través de una teleconferencia, con las autoridades del Eurogrupo.

Esta reestructuración de la deuda griega es indispensable para que Grecia reciba un nuevo préstamo de la Unión Europea (UE) y el FMI por valor de 130.000 millones de euros, necesario para que el país mediterráneo no entre en suspensión de pagos el próximo 20 de marzo, cuando afronta un desembolso único de 14.400 millones de euros en vencimientos de bonos.

El plan, conocido como Participación del Sector Privado (PSI), supone la quita de unos 100.000 de los 206.000 millones de euros en bonos griegos que posee el sector privado, de los cerca de 350.000 millones a los que asciende el total de deuda helena.

La reestructuración se llevaría a cabo mediante un complejo canje de los bonos por otros nuevos, depreciados hasta un 35 % de su valor actual, por lo que parte del dinero del nuevo préstamo debería dedicarse a recapitalizar los bancos a causa de las pérdidas que se verían obligados a asumir.

Las pérdidas para los acreedores se calculan en entre un 60 y un 70 % de la valor neto actual de sus posesiones en deuda, por lo que resta por ver si todos ellos se acogerán al plan, que en principio es voluntario.

Aunque la mayoría de los tenedores de deuda están de acuerdo en principio con la PSI, hay ciertos detalles en los que difieren las partes.

Uno de ellos es la tasa de interés y el vencimiento de los nuevos bonos, un tema en el que se han producido avances en los últimos días, según diversos medios locales.

La última propuesta avanzada en este sentido sería la de unos bonos a 30 años con un interés progresivo que comenzaría en el 3,5 % para el periodo de 2012-2014, aumentaría al 4 % entre 2015 y 2020 y sería del 4,6 % a partir de 2021, cuando la economía de Grecia podría ya haberse recuperado.

Otro tema espinoso es la ley a la que estarán sujetos los nuevos títulos, un apartado en el que el gobierno griego habría cedido a las exigencias de la banca, a cambio de que estas redujesen su pretensión sobre los intereses, que al principio de la negociación demandaban fuese de entre el 6 y el 8 %.

Así, según información citada por el semanario 'Athens News', los nuevos bonos estarían sujetos a la ley británica, más favorable a los acreedores pues obliga a que aunque Grecia saliese de la moneda única, los títulos continuarían cotizando en euros.

Fuentes del gobierno griego aseguran que, en caso de que haya una mayoría suficiente favorable al plan, el Ejecutivo podría obligar por ley a que el resto de tenedores de deuda se sometiesen a la reestructuración.

Andrés Mourenza