Sábado, 21 de Enero de 2012

Adivina quién viene hoy

La liga recupera el derbi sevillano después de tres años de ausencia. Marcelino se juega mucho de su crédito

ALBERTO CABELLO ·21/01/2012 - 08:00h

Sevilla está partida en dos por un río y por dos equipos de fútbol. Después de dos temporadas de mirarse sólo a distancia e imaginar duelos virtuales, el Benito Villamarín reúne esta noche a ambos sobre el césped. Con guasa, con chistes, con porfías sobre cuál es mejor que otro o quién es el favorito, pero sin líos ni broncas hasta el momento. Por suerte, esta vez los que dan la cara por uno y otro bando han puesto cordura. Hubo su pique entre Mel y Marcelino en un tono comedido. Mucha de esta entente cordial hay que apuntársela a Antonio Puerta. Su trágica muerte tapó las trincheras y abrió un nuevo escenario en las relaciones entre Betis y Sevilla.

Al fin al cabo sólo es fútbol aunque esto de sevillistas y béticos sea un fenómeno también sociológico en esta ciudad. Y en cuanto a deporte, aunque la clasificación ponga a los de Nervión por delante, la sensación es que los verdiblancos tienen la autoestima con algún que otro kilo de más. La dulce derrota ante el Barcelona y sus tres victorias consecutivas anteriores han cerrado las heridas de esos diez partidos sin ganar. En este derbi de 2012 da la sensación de que el que se juega más es el que más puntos tiene. No tanto por el equipo en sí como por el entrenador.

Aunque la directiva haya reforzado el arnés que sujeta a Marcelino al banquillo, la grada ya le tiene cogido con alfileres. Una derrota ante el rival del barrio de al lado sería un trago muy duro de digerir para una parroquia que lleva desde agosto mirando a este proyecto de reojo. Espera una señal, una pista que le indique qué es este Sevilla en el campo y qué es lo que pretende. Le cuentan que el objetivo es la Champions y hay noches en las que ve al equipo con un juego inasumible para esa cota.

Ese problema no lo tiene el Betis. Es identificable, ofrece un santo y seña palpable para lo bueno y lo malo. No tiene término medio: es un equipo con un juego ofensivo sobresaliente y una defensa que necesita mejorar. Igual es su temporada, con fosas muy hondas y picos excelsos. Ahora se siente cerca de la cumbre y con ganas de arañar al vecino.