Sábado, 21 de Enero de 2012

Dos zurdos y un solo puesto

Turam ocupa en el Atlético la banda que pudo ser de Griezmann

ALFREDO VARONA ·21/01/2012 - 08:30h

Griezmann trata de regatear a Pedro Ríos, jugador del Getafe. EFE

El último verano fue difícil para Griezmann (1991, Borgoña). Tuvo que salir su padre Alain para explicar sus deseos. "El Antonine de ahora no es el Antoine que todos conocemos", dijo. "Su agente le ha engañado". Casi obesionado, Griezmann se ofreció a fichar por el Atlético. Pero, al final, no se hizo: el Atlético apostó por Turan, que declaró una felicidad ("quiero justificar cada euro que me van a pagar") que a Griezmann le ha costado meses recuperar. Su fútbol perdió estímulo y hasta su propia vida en San Sebastián. Durante un tiempo no quiso saber nada de los periodistas. Hasta diciembre fue imposible escucharle en público. "Sé que volveré a ser el de antes", señaló.

No se ha engañado Griezmann. En los últimos siete partidos de la Real Sociedad, ha recuperado la libertad perdida. "He vuelto a pensar sólo en el fútbol". Ha abandonado por ahora la idea del Atlético, que esta tarde juega en Anoeta. Y Turan estará en esa banda izquierda que pudo ser de Griezmann. La noche se presta, por lo tanto, a esa discusión entre estos dos futbolistas a los que separan varias generaciones. Turan se crió en Estambul. Jugó siempre en el Galatasaray, "donde aprendes a ganar títulos". Griezman responde a otra clase. A los 13 años, se despidió del río Saona en Macón, su ciudad en la Borgoña. Lo trajo Eric Olhats, un técnico de la Real Sociedad en Francia. Desde entonces, se le ha comparado a López Ufarte y a De Pedro, que dieron lo mejor de su vida a la Real Sociedad.

"No", disiente Griezmann, "yo quiero hacerme un nombre como Kovacevic, Nihat... Y después seguir jugando en otro club de la Liga española, que es la mejor del mundo". Luego, ya pensará en Madrid o Barcelona. "Pero por ahora son un mundo aparte". Y esa es otra diferencia que le separa de Turan. Este vive solo en Madrid, en una casa enorme en la que no hace más que recibir amistades. A todos les anuncia tiempos mejores: "No es imposible que el Atlético vuelva a ganar la Liga algún día". Criado en Estambul, donde la ambición no acepta descensos, Turan es un carácter prematuro. A los 17 años, Hagi le hizo debutar en Galtasaray. A los 20, ya era el líder. "Tiene una personalidad muy fuerte", insiste Hagi, aquel inolvidable futbolista rumano que jugó en Madrid o Barça.

Griezmann es otra cosa. En San Sebastián, antes de saludarle, le recuerdan a López Ufarte. Colabora la ascendencia francesa en ambos casos. Y claro que hay alguna diferencia. Los vídeos se lo demuestran a Griezmann. "Él era más regateador. Yo juego más al primer toque y me gusta entrar por dentro". Todavía aspira a ser un verdadero diez'. Un papel en el que, a veces, funciona Turan. Viene de su época del Galatasaray, donde lo era casi todo. Y su anarquía es como la de Hagi, el primer hombre que apostó por él. Griezmann, sin embargo, juega en un equipo que, excepto en los días que pierde la cabeza como el 6-1 de Mallorca, es más ordenado.