Viernes, 20 de Enero de 2012

El asesor del rey declarará como testigo en el 'caso Nóos'

José Manuel Romero actuó como emisario de Zarzuela para ordenar a Urdangarin que dejase la presidencia del Instituto Nóos. Fue él quien luego aprobó donar el patrimonio de otra ONG del duque a la fundación usada para evadir fondos

ALICIA GUTIÉRREZ ·20/01/2012 - 08:44h

EFE - Romero, conde de Fontao, con el rey tras la reunión del consejo de Patrimonio Nacional, al que pertenece.-

José Manuel Romero, el asesor externo del rey que comunicó a Iñaki Urdangarin que debía abandonar la presidencia del Instituto Nóos y luego aprobó ceder los fondos de otra ONG del duque a la fundación que presuntamente desvió fondos, declarará como testigo en el caso Nóos. Así lo confirmaron ayer a Público fuentes de la investigación, aunque la fecha no está fijada ni la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado todavía formalmente su comparecencia. Pese a ello, las fuentes consultadas subrayaron que la decisión es firme. Y que el abogado comparecerá para explicar sus gestiones relativas al marido de Cristina de Borbón y las circunstancias en que se desarrollaron. Este periódico no pudo averiguar ayer si Romero acudirá al juzgado número 3 de Palma antes o después de la fecha en que Urdangarin debe presentarse en calidad de imputado: el próximo 25 de febrero.

Según la Casa Real, el conde de Fontao actuó como su emisario en los primeros meses de 2006 para transmitir a Iñaki Urdangarin dos órdenes encadenadas: que debía abandonar "de inmediato" la presidencia del Instituto Nóos y que debía también dejar sus negocios en España y buscar trabajo asalariado en el extranjero. El porqué de aquella doble directriz fue este, según la Zarzuela: el carácter "inadecuado" de las actividades del Instituto Nóos, que entre 2004 y 2006 captó 5,8 millones de la Generalitat valenciana y el Govern balear gracias a convenios para distintos foros turístico-deportivos adjudicados a dedo. El dinero acabó en manos de compañías de los dos máximos directivos del Instituto Nóos: Urdangarin y su socio Diego Torres. Y todo lo investigado hasta la fecha indica que si la orden de la Zarzuela fue tal como sus portavoces autorizados la explicaron a la prensa el 17 de diciembre, desde luego el duque de Palma la desoyó de principio a fin: sus negocios en España prosiguieron al menos hasta que a mediados de 2009 se trasladó a Washington con su esposa e hijos.

No se sabe aún si el conde de Fontao declarará antes que el duque

Pero la actuación del asesor del rey no terminó con las instrucciones a Urdangarin sobre Nóos. Y la secuencia de hechos plantea interrogantes. Porque, como informó este diario el pasado lunes, fue el mismo José Manuel Romero quien dio el siguiente paso el 7 de mayo de 2007 y como presidente de Areté, otra ONG del duque de Palma en cuya cúpula le había sustituido el asesor del monarca. Ese paso fue apoyar la donación del patrimonio 30.000 euros y el nombre de Areté a otra ONG del conglomerado, Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS). Y DCIS es una pieza clave en el presunto desvío de fondos públicos a cuentas opacas ligadas al paraíso fiscal de Belice.

La donación a DCIS, aprobada por "unanimidad" del patronato aunque el acta no desvela la identidad de más asistentes que Romero y el secretario el asesor fiscal Miguel Tejeiro, ya imputado, no era un acto forzoso. Tanto la Ley de Fundaciones como los estatutos de Areté permitían que sus bienes fueran trasvasados a cualquier otra entidad privada sin ánimo de lucro o a la propia administración pública. El único requisito consistía en que la destinataria de los fondos tuviese un fin social "similar". Pero Areté eligió justamente DCIS con las bendiciones del conde de Fontao.

Controlada aparentemente por Diego Torres, DCIS es propietaria de la empresa De Goes Center for Stakeholder Management SL. Se trata de la compañía utilizada para sacar dinero de España y, según Anticorrupción, derivarlo a cuentas ligadas a la sociedad Blossomhill Assets Inc, domiciliada en Belice. Entre 2006 y 2008, el administrador de De Goes fue Mario Sorribas, hombre de confianza de Urdangarin. Y Sorribas consta como apoderado en Aizoon SL, la empresa del duque y su mujer. Anticorrupción sospecha que Sorribas ejercía como testaferro del aristócrata.

Sus gestiones ante Urdangarin centrarán su comparecencia

Transferencia

De momento, los datos bancarios en poder de Hacienda demuestran, sin resquicio de duda, que De Goes Center transfirió a Reino Unido 50.000 euros el 28 de marzo de 2007, al tiempo que el Instituto Nóos comenzaba a enviar a ese mismo país 11 remesas por importe total de 420.000 euros. Siguiendo la pauta general en este caso, De Goes había nutrido sus cuentas con dinero 227.940 euros del Instituto Nóos que a su vez tenía como fuente principal de ingresos a las administraciones públicas.

¿Se impuso el socio del rey?

El yerno del rey presidió el consejo asesor de la oscura Fundación DCIS

Por qué el emisario del rey rubricó el acuerdo que marcaba la disolución de Areté y la cesión a Fundación DCIS de sus 30.000 euros de capital fundacional así como su nombre es una pregunta a la que la Zarzuela respondió así hace una semana: "Porque es la [fundación] que proponen el resto de los socios". Pero, además de Urdangarin, había sólo un segundo socio fundador de Areté: Diego Torres.

Que el enviado real cediera a las pretensiones de Torres, quien se jugaba en el asunto de Areté apenas 15.000 euros, causa extrañeza a la vista del enfado de la Zarzuela con las actividades del duque de Palma en el Instituto Nóos. Sobre todo, porque Torres era el número dos de Urdangarin cuando la Corona le ordenó romper amarras con esa asociación sin aparente ánimo de lucro.

El yerno del monarca nunca perteneció al patronato de DCIS. Pero de inmediato se convirtió en presidente de su consejo asesor, destinado a recabar apoyo de deportistas y artistas. Fue el duque quien ofreció a la candidatura olímpica de Madrid los servicios de la fundación. No fue gratis: DCIS cobró 144.000 euros.

Cuando todo eso ocurrió, Urdangarin llevaba un año formalmente alejado del Instituto Nóos. Pero, según el entonces director general de Deportes de Balears, Pepote Ballester, imputado en el caso, fue el duque de Palma quien en 2007 reclamó los pagos que el Govern adeudada al Instituto Nóos. Un segundo testimonio apunta a que la ruptura fue un mero paripé: el de Dulce Linares, exjefa de Gabinete de Jaume Matas. Según su declaración, el segundo convenio con el Instituto Nóos se firmó tras la dimisión formal de Urdangarin porque "todo el mundo pensaba" que el aristócrata seguía con la asociación.