Miércoles, 18 de Enero de 2012

El porcentaje de obesos en EEUU varió poco en los últimos años

Reuters ·18/01/2012 - 18:35h

Por Genevra Pittman

Dos informes sugieren que la cantidad de niños y adultos obesos de Estados Unidos se habría mantenido casi estable en los últimos años.

Un equipo halló que en el 2009 y el 2010, uno de cada tres adultos y uno de cada seis niños y adolescentes estadounidenses eran obesos. Esas cifras son las mismas que en el 2007 y el 2008, y representan apenas un leve aumento de los datos demográficos de fines de los 90 y comienzo del nuevo siglo.

"No me sorprende demasiado, pero creo que es un resultado alentador, dados los esfuerzos realizados", dijo el doctor Youfa Wang, director del Centro Global para la Obesidad Infantil de Johns Hopkins, en Baltimore, quien no participó del estudio.

"La población general está más consciente de las consecuencias que tiene la obesidad para la salud y la industria también cambió con todo el trabajo realizado", indicó Wang a Reuters Health.

Algunos expertos proyectan que la tendencia ascendente de los 80 y los 90 continuará este siglo y que también aumentarán la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas.

Los datos más recientes sobre la obesidad en Estados Unidos son de dos relevamientos nacionales sobre unos 6.000 adultos y 4.000 niños y adolescentes, a los que en el 2009 y el 2010 se les controló la altura y el peso en una unidad móvil.

A partir de esa información, los investigadores calcularon el índice de masa corporal (IMC) de cada participante. Se considera obesa a una persona con un IMC de 30 puntos o más, que equivale a un adulto de 1,70 metros con 84,3 kilos o un niño en el percentil 95 o más.

El equipo de Cynthia Ogden, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés), determinó que el 35-36 por ciento de los hombres y las mujeres tenía obesidad.

Las tasas de obesidad eran similares en los hombres de todas las etnias, pero no en las mujeres: el 32 por ciento de las blancas y el 59 por ciento de las afroamericanas eran obesas.

Al comparar esta información con la de 1999 y el 2000, el equipo identificó un aumento anual de la obesidad masculina por debajo del 1 por ciento y ninguna variación neta en las mujeres, excepto en las afroamericanas y las estadounidenses de origen mexicano. En ambos grupos, la obesidad era levemente mayor en el 2009 y el 2010 que en la década anterior.

Para Ogden, esto sugiere que la tasa de obesidad masculina habría crecido lentamente hasta alcanzar a la tasa de obesidad femenina. Pero aclaró que la demografía de las tasas de obesidad no varió con respecto de los datos registrados en el 2007 y el 2008.

El 17 por ciento de los niños y los adolescentes era obeso, con un rango de entre el 14 por ciento en los blancos y casi un cuarto de los afroamericanos.

Las cifras en las niñas se mantuvieron estables desde 1990 y el 2000, pero crecieron levemente en los adolescentes varones, según detalla el equipo en Journal of the American Medical Association.

"Podría decir que aunque hubo un aumento, fue pequeño comparado con el registrado en los años 80 y 90", dijo la autora, quien además mencionó que existe evidencia de que las tasas de obesidad se están nivelando en algunos países de Europa y el resto del mundo.

Amika Singh, experta en obesidad infantil del Centro Médico de la Universidad VU de Ámsterdam, consideró que todavía es muy pronto como para sacar conclusiones globales. "Lo importante es que aunque las cifras se estén nivelando, son números muy altos", indicó Singh, que no participó del estudio.

La autora, en tanto, dijo que fue difícil determinar la causa exacta del aumento porque la obesidad es una enfermedad muy compleja, en la que influyen muchos factores.

Wang, por su parte, recordó el trabajo de la primera dama Michelle Obama contra la obesidad infantil y que cada vez se asignan más fondos para investigar la enfermedad y cómo prevenirla. "El impacto es drástico. Estos datos demuestran que combinar varias estrategias puede hacer la diferencia", dijo.

FUENTE: Journal of the American Medical Association, online 17 de enero del 2012