Miércoles, 18 de Enero de 2012

Un gran predador prehistórico comía a sus presas vivas

El fósil fue descubierto gracias a la localización del yacimiento con ayuda de Google Earth

PÚBLICO ·18/01/2012 - 06:33h

El 'Pampaphoneus' cazando un herbívoro.- Voltaire Neto

Érase una vez, hace 265 millones de años en lo que hoy es Brasil, un feroz depredador de tres metros de largo, más masivo que un león y con afilados colmillos curvos. Su descubridor, el paleontólogo salvadoreño Juan Carlos Cisneros, lo describe como "una mezcla entre un tigre y un dragón de Komodo". Tales atributos le han merecido el nombre científico de Pampaphoneus, que literalmente significa el asesino de la Pampa. Los científicos piensan, por la morfología de su mandíbula y dientes, que probablemente iba arrancando pedazos de carne a sus presas para devorarlas vivas.

Este monstruo prehistórico era miembro de un grupo poco conocido, un sinápsido, pariente de los reptiles sin ser uno de ellos, y en concreto un terápsido, es decir, un sinápsido no mamífero. Era un animal perteneciente a una época, el Paleozoico, en la cual las grandes ramas de vertebrados aún estaban ensayando sus primeros esbozos de lo que luego serían grandes grupos de seres vivos como mamíferos o reptiles. En cuanto a su aspecto, el Pampaphoneus habría pasado por un reptil, aunque en ciertos aspectos estaba más próximo a los mamíferos.

Además de su aspecto casi fantástico, un rasgo interesante del asesino de la Pampa es que extiende a lo que hoy es Suramérica los dominios que ocupó su familia, los anteo-sáuridos, cuya presencia se había demostrado en las actuales Suráfrica, Asia y Europa oriental. El hallazgo del fósil en Brasil indica que esta familia poblaba el mundo durante el Pérmico medio. Además, el Pampaphoneus, cuya ficha completa se publica esta semana en PNAS, es el depredador más antiguo hallado en Suramérica.

El descubrimiento del cráneo del animal ha tenido otra peculiaridad, y es que su localización ha sido posible gracias a Google Earth. Según explica Fernando Abdala, coautor del estudio, "Brasil está cubierto de vegetación, así que Google Earth permite encontrar claros en el bosque". En estas áreas abiertas es donde los científicos pueden excavar en busca de fósiles.