Jueves, 4 de Octubre de 2007

El Zapatero más humano

CRÓNICA

Ana Pardo de Vera ·04/10/2007 - 22:16h

El presidente del Gobierno es, ante todo, un optimista. Lo reconoció él mismo en la entrevista de una hora ayer en Telecinco -"Tengo una visión optimista de la vida, de la sociedad española y del futuro"- y lo demostró con una permanente sonrisa y alguna risa dinámica.

Se considera "buena gente". "Pues sí, lo tengo que decir". Y, por tanto, lo del mote de Bambi no le disgusta en absoluto: "Bambi no termina nada mal en el cuento". Insiste en que "se puede ser buena gente y que las cosas, en una tarea tan competitiva como la política, te salgan bien". Efectivamente, según los sondeos posteriores, le salió bien lo de retirar las tropas de Irak: "Esa decisión fue la que votaron los ciudadanos y se podía hacer, yo lo hice. Aprendí la lección: la política es verdad y la democracia, útil".

Pero le salió mal el intento dialogado del final de ETA: "Lo entendí como un deber, me ha costado críticas, momentos menos fáciles y lo he vivido prácticamente en solitario. Algún día podré explayarme un poco más...", y lo deja en el aire. Porque no aclara las incógnitas: "He comunicado al Rey la fecha de las elecciones pero no la diré hasta que disuelva las Cortes. Van a ser un domingo del mes de marzo". Deja translucir que el 2 o el 9 de ese mes de 2008, pero nada más.

Rajoy, Aznar y Bush

El presidente del Gobierno confesó a la entrevistadora, Ana Rosa Quintana, que sintió la marcha de Josu Jon Imaz de la política, pero que también se llevaría un disgusto si se retirara Mariano Rajoy. Risas entre el público, aunque Zapatero no está bromeando: "Hay que desdramatizar. Cuando no hay cámaras, la comunicación es afable, dialogante. Tengo una buena relación personal con él ".

Reconoce, sin embargo, que con José María Aznar fue más difícil en la última etapa: "Dejó de cogerme el teléfono", pero aún así cuenta una anécdota con el ex presidente: en la final de baloncesto España-Rusia, en el Pabellón de los Deportes de Madrid, por equivocación, recibieron a Aznar y a su esposa como si fueran el Príncipe y doña Letizia, con el presidente Zapatero en la cabeza de la línea de saludo: "Tuvo mucha miga -comentó entre risas-, pero ya advertí por allí que era cosa de mi talante habitual".

Hasta con el presidente de EE.UU., George Bush, la relación es "buena". La frialdad del saludo la última vez que se vieron, la cumbre de la ONU sobre cambio climático, es "una leyenda urbana". A Bush "no le gustó nada la retirada de las tropas españolas de Irak, pero yo le expliqué que España, como EE.UU., es una nación soberana y toma sus decisiones libremente". A pesar de todo, "Bush es simpático conmigo".

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