Martes, 17 de Enero de 2012

Ni está ni se le espera

El crecimiento no forma parte del diagnóstico de los líderes

ERNESTO EKAIZER ·17/01/2012 - 06:17h

AFP - Sede de Standard & Poor's.-

"Con la austeridad no basta, ni llega", dijo Rajoy junto a Sarkozy. Pero estas palabras, como las declaraciones de Mario Monti ayer en Roma, donde prácticamente le faltó implorar a Angela Merkel que haga algo para evitar que el euro naufrague como el Costa Concordia, sólo confirman una realidad: el crecimiento económico no está en los planes de la eurozona ni, lo que es peor, se le espera.

Sin la colaboración de Standard & Poor's y Moody's, la orgía de las subprime, según atestigua la investigación del Congreso de Estados Unidos, no hubiera sido posible. Esto es un hecho. Pero de este hecho no se deriva que las cosas que ha dicho S&P los pasados viernes y sábado, al degradar en masa a nueve países de la eurozona, no arrojen una penetrante luz sobre lo que está ocurriendo.

Las decisiones de S&P y Moody's arrojan luz sobre lo que está ocurriendo

Si se presta la debida atención, lo que afirma la agencia supone el único quiebro que sufre el pensamiento único alemán, el cual, según declaró Monti ayer, ha ganado el debate económico en Europa. Y esa brecha, he aquí lo relevante, procede del mismo establishment. Nada menos que de una agencia de rating. ¿Y dónde está esa brecha? En el diagnóstico de la crisis, esa palabra que Rajoy tanto ha utilizado.

El analista de crédito de S&P, el alemán Moritz Kraemer, lo explicó claramente el sábado 14: "Creemos que el diagnóstico que los políticos hacen sobre la crisis reconoce sólo parcialmente el origen de la crisis, al centrarse en la austeridad fiscal. El diagnóstico más acertado hubiera sido el de dar más peso a los crecientes desequilibrios en la eurozona en términos de posiciones de financiamiento exterior, posiciones de la cuenta corriente, mucho de lo cual se basa en tendencias divergentes de competitividad".

Esta explicación ya venía refle-jada en el comunicado del viernes 13. "El acuerdo [de la cumbre del 9 de diciembre] predica sólo en un parcial reconocimiento de la fuente de la crisis: que la actual inestabilidad financiera deriva en primer lugar del despilfarro fiscal de la periferia. Desde nuestro punto de vista, los problemas financieros son al tiempo una consecuencia de los crecientes dese-quilibrios y divergencias en competitividad entre el centro y la llamada periferia". Y advierte: "Por tanto, creemos que un proceso de reforma basado en el único pilar de la austeridad fiscal corre el riesgo de ser derrotista, ya que la demanda doméstica cae en línea con las crecientes preocupaciones de los consumidores sobre seguridad de sus puestos de trabajo y renta disponible, erosionando la recaudación fiscal". Asimismo, en el informe sobre España, se define la "deuda gubernamental neta" como "moderada, aunque en aumento".

La 'subprime' de la UE fue el capital que se envió a España e Irlanda

¿Qué sugiere? Que en el origen de la crisis están los "desequilibrios" entre países con superávit y déficit por cuenta corriente. En román paladino: que el equivalente del subprime en la eurozona fueron los capitales que Alemania y Francia exportaron a países como España e Irlanda a través de sus vehículos, los bancos alemanes y franceses, cuando en 2002 el BCE bajó los tipos de interés. Esos capitales contribuyeron a inflar la burbuja inmobiliaria, de crédito y bursátil en España.

Este análisis cuestiona la base del diagnóstico de Merkel y de Rajoy. Un diagnóstico en el que, una vez más, el crecimiento no está, ni se le espera.