Jueves, 12 de Enero de 2012

Octava retractación marca caída de estudios sobre cáncer pulmonar

Reuters ·12/01/2012 - 17:23h

Por Ivan Oransky

Como para recordar cuánto colapsó la alguna vez elogiada investigación del cáncer pulmonar, un ex-oncólogo de Duke y su equipo publicó esta semana su octava retractación de un estudio.

El doctor Anil Potti y sus coautores retiraron formalmente un estudio publicado en el 2008 en Journal of the American Medical Association (JAMA) en el que se describía una "firma genética" que demostraría qué pacientes con cáncer responderían a cada tratamiento.

Los autores escriben en el sitio de internet de JAMA que están retirando el estudio porque surgía de un método que ahora consideran que no es confiable. Ese enfoque, que ningún otro equipo pudo reproducir, lo había publicado Nature Medicine en el 2006 en un estudio que la revista retiró.

Este es otro ejemplo de un grupo de investigadores (algunos de los cuales tenían intereses económicos en el método) excesivamente entusiasmados con resultados muy promisorios para pacientes muy enfermos, pero que no lograron superar el escrutinio de pares.

Esta retractación es la octava de una docena que habían anunciado portavoces de Duke, junto con otra docena de correcciones y retractaciones parciales. El equipo de Duke había publicado 40 artículos, muchos de los cuales otros científicos citaron cientos de veces, según revela Web of Knowledge, de Thomson Scientific.

El estudio que acaba de retirar JAMA recibió gran cobertura de los medios, incluido un artículo de Reuters Health 1 de abril del 2008.

Las revistas y las universidades comenzaron un análisis intensivo del trabajo luego de que Potti mencionara premios y becas que nunca había recibido al solicitar subsidios de investigación.

Todo esto fue "un gran revés", dijo el doctor Otis Brawley, director médico de la Sociedad Estadounidense de Oncología.

"Lo que sucedió en Duke muestra a una gran cantidad de personas preocupadas por información genómica demasiado complicada, lo que permitió fácilmente que alguien creara un fraude científico", resumió Brawley.

ATRAPADO POR "IMPRECISIONES" EN EL CV

Keith Baggerly, experto en genómica del Centro de Oncología M.D. Anderson, en Houston, comenzó a revisar los datos del equipo de Duke inmediatamente después de la publicación en Nature Medicine.

Un colega se acercó a él y a Kevin Coombes con la esperanza de poder utilizar la información para mejorar el tratamiento de los pacientes de M.D. Anderson.

Pero Baggerly y Coombes detectaron varios problemas en la investigación, incluidos los errores en la calificación de los datos. Entonces, le pidieron la información al equipo de Duke, que demoraba el envío.

Algunas revistas empezaron a publicar sus críticas, junto con los argumentos de defensa del equipo de Potti. Mientras, en Duke, continuaban los ensayos clínicos con la firma genética.

Los cuestionamientos de Baggerly fueron ignorados hasta que, en julio del 2010, la revista The Cancer Letter informó que Potti se había atribuido falsamente ser becario de Rhodes en una solicitud de un subsidio de la Sociedad Estadounidense de Oncología.

En pocos meses, los ensayos se suspendieron y Duke le devolvió a esa sociedad científica 729.000 dólares.

Potti renunció a Duke en noviembre del 2010 y, desde entonces, ejerce en una clínica privada de oncología con sedes en Carolina del Norte y Carolina del Sur.

El experto, sus colegas y Duke están enfrentando dos juicios de nueve pacientes de los ensayos. Otros once casos llegaron a un arreglo de 75.000 dólares cada uno, según registros del Consejo Médico de Carolina del Norte, que sancionó a Potti por las "imprecisiones" en las solicitudes presentadas y en su curriculum vitae (CV).

Según el documento de retractación de JAMA, Potti trabaja en Myrtle Beach, donde está la sede de Carolina del Sur del Centro Oncológico de la Costa. Pero una persona que atendió el teléfono informó que él no trabajaba allí y que no estaba disponible porque estaba en consulta.

Brawley comentó que es muy difícil para los abogados defensores probar que los pacientes sufrieron daños durante los ensayos.

"Tampoco creo que los pacientes resultaran perjudicados por recibir cierta quimioterapia", dijo. Las opciones empleadas en los ensayos eran terapias aceptadas y que sus médicos de cabecera les habrían indicado. Pero ese no fue el único riesgo.

"Lo que me preocupa es que algunos pacientes hayan vuelto para que se les hicieran nuevas biopsias y análisis de laboratorio. Si eso ocurrió dentro del ensayo, fueron procedimientos innecesarios y con riesgos. Espero que nadie haya sufrido daños", señaló Brawley.