Martes, 10 de Enero de 2012

Los rivales de Romney atacan su imagen de gestor

Critican que desmantelase empresas y despidiese a sus trabajadores

ISABEL PIQUER ·10/01/2012 - 15:00h

Mitt Romney, en Nashua, estado de New Hampshire, donde hoy se celebran las primarias republicanas. REUTERS

Mitt Romney debería ganar las primarias republicanas de New Hampshire esta noche. Pero sus rivales se lo están poniendo cada vez más difícil. Han montado, liderados por Newt Gingrich, una campaña despiadada atacando el pasado empresarial del candidato.

Las embestidas han hecho mella en la candidatura del exgobernador de Massachusetts, que sigue al frente de los sondeos con el 33% de las intenciones de voto, pero con diez puntos menos que hace una semana.

Favorito en New Hampshire, alardea de su experiencia en Bain Capital

Bain Capital, un fondo de inversión que Romney dirigió en los años noventa, es la expe-riencia que el contendiente usa en sus mítines para argumentar que así podrá sacar a Estados Unidos de la crisis y que, en su momento, ayudó a crear 100.000 empleos.

Pero la misión de Bian Capital era "sanear" empresas. The Washington Post publicó ayer que los números esgrimidos por Romney no cuadraban. Gingrich, gracias a la generosa contribución de un millonario de Las Vegas, va a gastarse al menos tres millones de dólares en inundar las televisiones de Carolina del Sur próxima etapa de las primarias, el 21 de enero con sus denuncias a Bain por haberse dedicado en realidad a desmantelar y trocear compañías, dejando a sus empleados en la calle.

Es el ataque de los conservadores a un aspirante que, si bien tiene el respaldo del partido, sigue sin convencer a amplios sectores del electorado republicano. Gingrich y Rick Santorum, el candidato Tea Party que dio la sorpresa en los caucus de Iowa la semana pasada, lo saben y han decidido ir a por todas, dispuestos incluso a crear una fractura en la derecha estado-unidense.

El exgobernador de Massachusetts lidera los sondeos, pero pierde puntos

El propio Romney no ayuda. Ayer declaró en Nashua, un pueblo del estado de New Hampshire, que le gustaba tener "la posibilidad de despedir a un empleado" si no ofrecía "un servicio adecuado". En un país con más de 15 millones de parados, no fue quizás el comentario más acertado.